ARVOL LOOKING HORSE: EL GRAN JEFE SIOUX QUE AMA LA PAZ

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ARVOL LOOKING HORSE: EL GRAN JEFE SIOUX QUE AMA LA PAZ

Puedes ver todas las fotos haciendo click a las flechas azules de ambos lados sobre la foto. ¿Recuerdas la polémica de Standing Rock? No dejes de leer nuestra entrevista EXCLUSIVA con el gran jefe sioux ARVOL LOOKING HORSE, líder espiritual de su pueblo, histórico guardián de la Pipa de la Paz, durante su reciente visita a MALIBU.

ARVOL LOOKING HORSE: EL GRAN JEFE SIOUX QUE AMA LA PAZ

ARVOL LOOKING HORSE fue el encargado de anunciar en Standing Rock que habían conseguido que se detuvieran, al menos momentáneamente, las obras del oleoducto en Dakota que atravesaría sus tierras sagradas y pondría en peligro los recursos de su pueblo, así como el medioambiente, la tierra que nos pertenece a todos y entre todos tenemos que cuidar.

ARVOL LOOKING HORSE: EL GRAN JEFE SIOUX QUE AMA LA PAZ

El galardonado con numerosos premios, entre ellos el Forgiveness Award, vive en una reserva india, como se vive en casi todas, en condiciones de pobreza. "Detrás de cada injusticia, hay un interés económico," afirma el Chief, que viaja por el mundo con un mensaje de paz, en defensa del First Nation y del medioambiente.

ARVOL LOOKING HORSE: EL GRAN JEFE SIOUX QUE AMA LA PAZ

Muy alto y con mucha clase, con un marcado acento lakota, su lengua materna, así se presenta ante nosotros este personaje histórico para su pueblo, quien lucha por las causas más nobles en pleno siglo XXI.

ARVOL LOOKING HORSE: EL GRAN JEFE SIOUX QUE AMA LA PAZ

"Tenemos que ser optimistas frente al futuro, ¿por qué? Porque no tenemos otra opción" dice en su lucha frente a las grandes corporaciones para salvaguardar su concepto de "la séptima generación". Puedes leer toda la información en su preciosa entrevista exclusiva, aquí en el Blog de Los Angeles.

ARVOL LOOKING HORSE: EL GRAN JEFE SIOUX QUE AMA LA PAZ

"El perdón enriquece el corazón", dice cuando le preguntamos acerca del sentimiento de la masacre de su pueblo y las injusticias que acontecen en las guerras.

ARVOL LOOKING HORSE: EL GRAN JEFE SIOUX QUE AMA LA PAZ

"Para nosotros, todo lo que está vivo es sagrado". Con mucha simpatía, nos cuenta el temor que sintió de niño cuando le ofrecieron un plato de gelatina roja una Navidad y pensó que, porque se movía sola, estaba viva.

ARVOL LOOKING HORSE: EL GRAN JEFE SIOUX QUE AMA LA PAZ

"Nos han olvidado" dice el Jefe Sioux ARVOL LOOKING HORSE. Mientras, continúa tratando de dialogar con el gobierno norteamericano para preservar a su pueblo, sus raíces y la riqueza de su cultura.

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Nos despedimos agradeciendo a nuestra querida Valentina Castellani la organización de esta preciosa exclusiva para el BLOG DE LOS ANGELES. La productora de cine de origen italiano, prepara su nuevo documental acerca de las energías renovables junto a Arvol Looking Horse. Desde aquí, estaremos súper pendientes. ¡Bravo por la gente que marca la diferencia!

Alguno aquí le reconocerá por su papel como líder espiritual de los indígenas en Standing Rock, frente a la amenaza de que el oleoducto atraviese las tierras sagradas de los Sioux, quebrando su naturaleza de forma definitiva. Antes de avanzar con nuestra entrevista, así relata su biografía el Jefe ARVOL LOOKING HORSE, quien desde los doce años cuenta con la inmensa responsabilidad de ser el Guardían del precioso legado indio de la Pipa de la Paz. Así relata su vida el portador de las profecías de la Mujer Sagrada de Búfalo Blanco:

“Cuando era niño, me picó una araña: una viuda negra.

El veneno empezó a extenderse por mi cara y a comerse la piel.

Recuerdo las oraciones de mi abuela para que no falleciera y esa oración me dio la fuerza para salir adelante. Viví, pero me quedó una cicatriz muy fea en la cara. Eso me convirtió en alguien muy tímido durante mi adolescencia. Me alejaba de las personas para que no pudieran verme porque me daba vergüenza que vieran mi cicatriz. Montaba a caballo y pasaba mucho tiempo sobre la colina de Green Grass, observando la belleza de nuestros paisajes y pensando cómo sería nuestra vida antes de la guerra…

Ahí me sentía seguro y en paz. Ahí encontraba mi centro.

Tiempo después, mi hermano falleció y decidí hacer algo para honrarle, él era tan bueno en todo lo que hacía…. En aquellos momentos, yo era justo lo opuesto a él, muy inseguro, no tenía ninguna confianza en mí mismo. El día que le enterramos, pensaba en lo fabuloso que había sido siempre con los caballos. Habría sido el mejor jinete de rodeo de la historia. Así que me prometí a mi mismo que me dedicaría a eso en su nombre. Asistí a un rodeo. Dentro de mí, no quería hacerlo, pero me preparé igualmente porque tenía demasiados amigos de la reserva que habían venido a verme. Después de subirme al caballo, este se revolvió y salió volando. Al caer en el suelo, el caballo aterrizó encima mío. Sentí un crujido en mi espina dorsal.

Dejé de sentir mi cuerpo. Vino una ambulancia y me trasladaron al hospital. Los médicos avisaron que jamás volvería a caminar, que quedaría paralítico desde el cuello.

Una vez mi abuela me había dicho que cuando llega tu hora, tus familiares que ya fallecieron vienen a visitarte para recibirte al mundo de los espíritus… De vez en cuando, yo abría los ojos y les veía ahí. Sonó el teléfono… Escuche una voz del otro lado de la línea, era mi abuela: “Tu pueblo te necesita”. Me regañó por haber ido al rodeo y me dijo que era culpa mía verme en ese estado.

Sentí que mis padres estaban en la habitación, pero no me atrevía a abrir los ojos, porque no sabía si eran ellos o eran alucinaciones. Oí a mi padre explicarme que estaban haciendo la Danza del Sol en mi nombre… En mi mente recordaba las palabras de mi abuela: “No importa cuánta gente rece por ti, si tú no rezas por ti mismo también, las oraciones no surten efecto”. Así que traté de relajar mi mente, imaginé a todos bailando y cantando la Danza del Sol alrededor del Árbol de la Vida. Recé, recé mucho, con toda la humildad posible desde el fondo de mi corazón. Cuando terminaron la ceremonia, mis huesos se habían soldado, los doctores no daban crédito a lo sucedido. En el fondo de mi corazón, supe que mis oraciones habían sido escuchadas

Una semana más tarde, salí del hospital por mi propio pie.

A mí que tan pocas cosas me impresionan ya, encontrarme de pronto frente Arvol Looking Horse  me impone mucho. Es altísimo. Desde ahí arriba, me ve con sus pequeños ojos almendrados con una mirada profunda que no logro interpretar. Cuánta clase hay en su porte. Al mirarle, pienso que por sus venas corre pura la sangre de los Sioux, esos grandes guerreros que antaño corrían libres por las fabulosas praderas de los Estados Unidos tras los búfalos. Este personaje histórico es uno de aquellos auténticos Jefes Indios que aprendí a temer y a amar de niña en las viejas películas del oeste. En él se concentra frente a mí un pedazo irrepetible de la historia de este país cuya tierra aprendí a querer, desde que puse un pie por primera vez en el nuevo continente, hace ya media vida.

Ya sé qué es algo que tenemos en común: nuestro amor por esta tierra que ellos llaman Isla Tortuga. Y de pronto, bajo la cabeza avergonzada al recordar que este hombre inconmensurable, líder espiritual de su pueblo, el mismo que se encargó de anunciar a los congregados alrededor de Standing Rock que el gobierno había decidido detener momentáneamente las obras del oleoducto de Dakota a través de sus ancestrales tierras sagradas, este anciano galardonado con el Forgiveness Award y tantos otros, vive junto a los suyos en una reserva… Todavía. ¿Cómo puede existir algo así todavía? Viven en condiciones tercermundistas. Entender y reconocer tanta humildad de lo que queda del First Nation, dentro de la presencia de un sólo hombre de carne y hueso, hace que en ese mismo instante tenga que tragarme las lágrimas.

Cuando por fin me atrevo a hablarle, le hago unas preguntas de cortesía para romper el hielo. Me contesta todo con monosílabos. Habla inglés con un marcado acento Lakota, su lengua materna, y entre mi inglés y el suyo, me entra pánico escénico y estoy segura de que no vamos a entendernos nada. Pero digo alguna tontería, que para decir idioteces sí soy buena, y cuando por fin consigo arrancarle una sonrisa respiro aliviada. Trataré de conversar con el niño de doce años que un día fue, cuando le cedieron la inmensa responsabilidad histórica de convertirse en Guardián y Portador en la decimonovena generación de la Chanupa o Pipa de la Paz. El Chief Arvol Lookinghorse, educado de la forma más tradicional puramente lakota, lleva en la boca un mensaje de paz para el mundo y un amor desmesurado por Mother Earth que, desde luego, en el Blog de Los Ángeles compartimos.

– Perdonar y ser perdonado… Qué difícil. Me gustaría saber que ha aprendido Vd. acerca del concepto del “perdón” sabiendo las terribles condiciones en las que su pueblo vive todavía hoy.

– Nosotros, el First Nation, fuimos masacrados. El recuerdo de aquello está todavía presente en todas nuestras oraciones y en nuestra vida diaria. Es un proceso el de sanar ese sentimiento.

– La palabra perdón…. ¿Qué significa para Vd?

– Para mí el perdón es la forma de encontrar la paz dentro de uno mismo.

– ¿Cómo lo logra? ¿Cómo puede uno perdonar las atrocidades que se cometen en las guerras?

– Si lo arrastras dentro de tu mente y de tu corazón, te hará más daño. El perdón es lo mejor que puede hacer uno por sí mismo, el perdón enriquece tu corazón.

– La compasión, ¿es lo único que puede salvar al mundo?

– En la tribu sagrada de Chanupa, vivimos y oramos en paz y armonía. Encontramos la dicha en nuestros siete principios que incluyen: oración, respeto, compasión, honestidad, generosidad, humildad y sabiduría. Estos son los conceptos que honramos y por los que nos guiamos. La forma en la que mostramos nuestro amor, lo definimos con una palabra que no existe en inglés porque aúna en sí misma amor y corazón… Creemos en la compasión. Es una forma de mostrar nuestro amor.

– El amor por la naturaleza es una parte muy importante también de su cultura ancestral… ¿En qué forma puede sanar ella?

– Aprendemos desde niños a apreciar cada cosa viva que existe: la hierba, los árboles… Los animales, los caballos, los perros, son capaces de llorar, tienen sentimientos… Esas son nuestras creencias. Nos educan en el respeto al medio ambiente, a todo lo que nos rodea. Rezamos por todo lo que respira vida: todo es sagrado, incluyendo la comida. Siempre que vamos a comer, bendecimos los alimentos. Recientemente conocí el trabajo de Masaru Emoto, el experimento que muestra como las gotas de agua cambian de forma según las emociones de quien las mira. Yo creo en que la materia cambia según nuestra energía: si emitimos palabras de odio, la energía altera la sustancia de las cosas; cuando envías amor desde tu corazón, el amor embellece la naturaleza de lo que nos rodea. Esto es lo que tratamos de enseñar a nuestra gente: cuando bendices tu comida, enriqueces tu comida. Las personas, las cosas, sienten constantemente tu energía, y esa energía es la que te mantiene sano. Es una forma muy bonita y sencilla de vivir tu vida.

– Nació en la reserva del Río Cheyenne en South Dakota en 1954 y fue educado por sus abuelos Lucy y Thomas Looking Horse…

– Es parte de nuestra tradición. En nuestra cultura, los abuelos son los encargados de criar a sus nietos y es responsabilidad de los tíos el corregirles. Los padres se preocupan de poder mantenerles, sacar adelante a sus hijos. En nuestro pueblo, todos los adultos se consideran abuelos y abuelas de los niños de la tribu. Mi primera lengua fue el Lakota. Después tuve que aprender inglés, así que ahora tengo que traducir todo en mi mente antes de hablar inglés.

– ¿Me compartiría alguna anécdota de su infancia?

– Yo fui educado de la forma Lakota más tradicional. Mi tío era predicador. Mi infancia fue muy espiritual. Aprendí a respetar todo lo que se movía sobre la madre tierra. Alrededor nuestro había muchas iglesias y recuerdo la primera vez que me invitaron a asistir a una cena típica de Navidad. Estaba sentado entre mi abuela y mi abuelo. Comimos en abundancia, cosas deliciosas y guisos que nunca había probado… Al final de la cena, una mujer apareció con un plato sobre el que había algo rojo que no dejaba de temblar… Pensé que estaba vivo. Me daba tanto miedo comérmelo, que no pude. Pero todos a mi alrededor estaban felices y decían lo bueno que estaba aquello… Así que al final, lo probé. ¡Era dulce y sabía riquísimo! ¡Quería más! Pero para ese entonces, ya se habían terminado todo… – Recuerda riendo con ganas- Era gelatina, pero yo no sabía que existía eso. Fueron pequeñas cosas que con el tiempo fui aprendiendo al experimentarlas yo mismo… -Recapacita unos momentos y continúa hablando-. El mundo ha cambiado muy rápido, aunque para mí, no tanto. Vivo en una cabaña hecha de troncos de madera. Trabajamos sólo mientras hay luz de sol y abandonamos toda labor cuando el sol se esconde en el horizonte, no podemos usar malas palabras… Cada mañana, tenemos que despertar positivos, con buen ánimo. Asegurarnos de ser siempre humildes y respetuosos, enfrentar la vida como venga… Creo que es importantísimo respetarnos los unos a los otros. El medio ambiente es de todos y hay que cuidarlo. Dicen que nuestras tierras poseen carbón… Sé que enfrentamos muchos intereses económicos en este mundo, pero hay que hacerlo mediante la paz y la armonía, porque ese es el significado de nuestra vida.

– Se me parte el alma si pienso que su pueblo, al día de hoy, continúa viviendo en reservas. Se dan verdaderamente realidades tercermundistas… Pensar que alguien como Vd. enfrenta esa realidad cada día y se ve obligado a aceptar ese tipo de vida… ¿Cómo pueden existir todavía las reservas?

– Normalmente, detrás de cada injusticia de este mundo, hay un motivo económico. Al principio, no teníamos libertad religiosa, a nuestros hijos los obligaban a asistir a internados, les convertían en militares y de ahí solían terminar en prisión. Es un ciclo del que estamos tratando de salir. Mucha gente nos ha olvidado. Tienes que entender algo: vivir en una reserva india es sólo sobrevivir. Hay una tasa de desempleo del ochenta por ciento. Vivimos en unas condiciones extremadamente difíciles. En mi caso, la posibilidad de salir de allí y ser una voz para mi pueblo, saber que hay personas que quieren ayudarnos y poder disfrutar gracias a ellas de lugares tan maravillosos como éste en donde estamos hoy, en Málibu… Para mí es sencillamente increíble.

¿Qué le gustaría que el mundo supiera?

– Me gustaría compartir con el mundo quiénes somos nosotros como First Nation. Nuestra cultura, nuestra gente, nuestras ceremonias… Nuestras profecías son de mucha actualidad. La tierra nos está hablando. Están naciendo animales blancos y la madre tierra nos advierte a través de ellos… – Cuenta la leyenda que una bellísima mujer entregó a su pueblo la pipa sagrada para transformarse después en un Búfalo Blanco… Los sioux creen que cuando nace uno de estos animales blancos, la tierra nos está avisando de que está en peligro. Últimamente, han nacido varios de ellos-. Yo observo las señales y creo en los sueños. Debemos no hacer más daño a la tierra, al medio ambiente. En mi cultura, antes de actuar, siempre pensamos en la séptima generación y cómo esto les afectará a ellos. –El principio de la séptima generación es un sentir que abrazan todas las tribus indias de los Estados Unidos y algo que une a todas sus naciones. Piensan que todo gobierno, toda empresa, toda persona, debe preguntarse antes de actuar, ¿cómo afectará esto al mundo dentro de siete generaciones? Y así preservar limpios montañas, agua, cielo… – Para nosotros, los Sioux, cada día que estamos aquí es un milagro y vivimos apreciándolo como tal.

– En este mundo del siglo XXI parece que todo tiende a la globalización… ¿Le asusta pensar que sus raíces, su idioma y sus tradiciones caigan en el olvido?

– Hemos tenido esa discusión entre nosotros durante los últimos veinte años, y no hemos logrado llegar demasiado lejos… Nuestros lugares sagrados, nuestras iglesias, tienen que ser respetados. Abandonamos las reservas, hemos llegado hasta la Casa Blanca, hasta la ONU con el deseo de ser escuchados, de ser respetados… Pero al final, las cosas no funcionan así.

– Sí… Es triste ver como los intereses económicos siempre se anteponen a todo. Uno cree que las cosas básicas funcionan de una forma, hasta que las personas eligen el dinero ante cualquier cosa, por inmoral que parezca…. Debe ser difícil conservar el optimismo en estas luchas tan largas que, frente a las grandes corporaciones, se sienten como causas perdidas. ¿Es Vd. optimista? ¿Hay esperanza para el mundo?

– Realmente, creo que sí hay esperanza. ¿Por qué? Porque no tenemos otra opción. Supongo que esa es la inspiración que todos tenemos que tener. Todos necesitamos tener esperanza para crear nuestro futuro y el de nuestras generaciones venideras. Es nuestra responsabilidad.

– ¿Sabía que Arvol significa tree en español?

– Eso me han dicho, pero he recorrido el mundo y nunca lo he visto escrito con V.

– Así que su nombre no tiene nada que ver con los árboles.

– No, nada.

– ¿Y de dónde vienen sus apellidos, Looking Horse?

– En nuestra tradición, nos ganamos nuestros nombres de alguna forma. Parece ser que mis tatarabuelos poseían preciosos caballos y por eso nos apellidamos así.

– Gracias a la productora de cine Valentina Castellani de Quinn Studio, con quien planea la realización de un documental acerca de las energías renovables, tenemos el placer de conocerle hoy durante esta visita a Los Ángeles de la mano del Guitar Film Festival en Málibu. ¿Qué importancia tiene la música en la cultura Sioux?

– Según nuestra tradición, la naturaleza responde al latido del corazón de la madre tierra. Nosotros creemos que ese corazón late bajo nuestras montañas sagradas, las Black Hills o Colinas Negras, en Dakota del Sur. –La disputa por la propiedad de estas montañas, corazón espiritual de los indígenas norteamericanos, es un capítulo doloroso, todavía candente y a debate entre la nación Sioux y el gobierno de los Estados Unidos.- Ahora, con la técnica avanzada, podemos ver las imágenes de satélite de estas montañas negras, cuyo dibujo se asemeja verdaderamente a un corazón. Si avanzas de forma rápida las imágenes del satélite a través de las cuatro estaciones, pareciera que estas montañas realmente están latiendo, y de ellas nacen los arroyos, los ríos, los bosques… En modo rápido, parece latir y la naturaleza se desborda desde su corazón abierto. Por eso, volviendo al tema de la música, para nosotros los tambores son el instrumento más sagrado que existe. Cada golpe de tambor, simboliza un latido del corazón de la madre tierra: cada golpe de tambor es un niño que nace, una vida que despierta, un río que fluye… Para nosotros, toda música conlleva un mensaje.

– ¿Cómo conoció a su esposa?

– Conocí a Paula hace veinte años. Fue una de las personas que nos ayudó a organizarnos cuando emprendí la marcha de Big Foot Riders. Desde entonces, hemos recorrido este camino juntos para luchar por la paz del mundo. Mi pueblo todavía recuerda con mucho dolor la masacre Sioux de la batalla de Wounded Knee. –En aquella reserva, el séptimo de caballería prácticamente terminó con el pueblo Lakota, casi trescientas personas asesinadas entre hombres, mujeres y niños-. Según la profecía de Alce Negro, aquello quebró el círculo sagrado de nuestra nación Lakota. Nosotros queremos recomponer el círculo sagrado de la existencia: en el círculo sagrado, no hay principio ni fin. Así que organicé Big Foot Riders, al cumplirse el centenario de la matanza, y un grupo de personas recorrimos a caballo las 300 millas que van de Standing Rock a Pine Ridge, de campamento en campamento, fuimos a rezar para que nada parecido volviera a repetirse en la historia. Es un proceso de sanación para nuestros corazones.

– Si tuviera frente a sí al presidente de los Estados Unidos… ¿Qué le diría?

– Si quiere hacer América Grande de nuevo, haga grande nuestro Turtle Island entonces. Este país está lleno de buenas personas. Cada religión que se practica, cada oración que se reza, habla del amor y la compasión como fin último. Turtle Island está compuesto por hermosas familias que se respetan entre ellas como los habitantes del First Nation. Cuando subimos a orar a una montaña, otras tribus se suman a la nuestra y rezan con nosotros. Incluso cuando nos estamos peleando, rezamos juntos. Queremos la unidad. Siéntese junto a nosotros en una mesa y oremos juntos. Encontremos la paz así, dentro de nosotros mismos. Los niños indios no pueden crecer sin recursos, con abusos, con miedo… Los niños no deberían temer por sus vidas. Queremos sentirnos seguros.

Además de todas las demás fantásticas iniciativas en las que Arvol Looking Horse está envuelto, su próxima intervención en el documental que está por rodarse The White Snake, es algo de lo que en el Blog de Los Ángeles estaremos especialmente pendientes. De la mano de nuestra amiga, la productora Valentina Castellani de Quinn Studio, quien amablemente nos facilitó esta entrevista, se empieza a dar forma a esta maravillosa filmación acerca de la necesidad de que en el mundo nos enfoquemos de una vez en el desarrollo de las energías renovables, más que conseguidas y poquísimo aprovechadas, frente a la serpiente negra de los intereses económicos del petróleo que efectivamente están destruyendo nuestro planeta. Como dice Arvol Looking Horse:: “Cada uno de nosotros estamos aquí, en este instante, para decidir el futuro de la humanidad… ¿Creías de verdad que tu misión era otra?”

 

Entrevista/Fotos: Nunu para NUNU PICTURES

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