UN DIPLOMATICO MEXICANO EN LA ERA TRUMP: CARLOS GARCIA DE ALBA, CONSUL DE MEXICO EN L.A.

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UN DIPLOMATICO MEXICANO EN LA ERA TRUMP: CARLOS GARCIA DE ALBA, CONSUL DE MEXICO EN L.A.

PUEDES VER LA GALERIA DE FOTOS COMPLETA SI HACES CLICK EN LAS FLECHAS HACIA LA DERECHA. Conoce a fondo en nuestra entrevista al Cónsul de México en la ciudad de las estrellas. ¿Sabías que en su consulado se atienden a más de cuatro millones de personas?

UN DIPLOMATICO MEXICANO EN LA ERA TRUMP: CARLOS GARCIA DE ALBA, CONSUL DE MEXICO EN L.A.

Muy sociable, entiendes su encanto natural cuando sabes de dónde proviene: una preciosa familia. "Tengo la enorme fortuna de que mis papás estén vivos: mi papá, Don David, tiene 94 años; mi mamá Doña Chela, Graciella, tiene 94 y este octubre cumplirán si Dios quiere 75 años de casados. ¡Creo que está para un Record Guinnes!, ¿no? No conozco una pareja tan longeva. Somos 11 hermanos, 32 sobrinos, 26 sobrinos nietos… Una multitud".

UN DIPLOMATICO MEXICANO EN LA ERA TRUMP: CARLOS GARCIA DE ALBA, CONSUL DE MEXICO EN L.A.

"Nací en Guadalajara hace 59 años en el seno de una familia de clase media, empresaria, donde todos mis numerosos hermanos son empresarios, salvo yo y un hermano sacerdote, que somos las ovejas negras de la familia", -asegura con mucho sentido del humor.

UN DIPLOMATICO MEXICANO EN LA ERA TRUMP: CARLOS GARCIA DE ALBA, CONSUL DE MEXICO EN L.A.

No hay antecedentes diplomáticos en su familia, pero sí personas de gran valía: "Tuve un tío abuelo gobernador de Jalisco y Ministro de Defensa, Gobernador de Baja California Sur; otro tío, Esteban García de Alba, fue Ministro de Trabajo, Presidente de la Suprema Corte de Justicia, pero todo eso fue mucho antes que yo naciera, nunca les conocí. Yo soy el último de mis hermanos, pero Sergio, uno de mis hermanos mayores, fue Ministro de Economía con Vicente Fox. Yo no soy político ni tengo aspiraciones políticas. Yo soy diplomático, administrador público".

UN DIPLOMATICO MEXICANO EN LA ERA TRUMP: CARLOS GARCIA DE ALBA, CONSUL DE MEXICO EN L.A.

Tiene un único hijo que vive en Roma con su mamá: "Fernando tiene dieciocho años y tiene síndrome de Down. El es mi gran tesoro".

UN DIPLOMATICO MEXICANO EN LA ERA TRUMP: CARLOS GARCIA DE ALBA, CONSUL DE MEXICO EN L.A.

Carlos García de Alba ve clara la posición de ambos países: "Con Estados Unidos hemos sido, somos y seremos vecinos por siempre, en la geografía no hay divorcios, no es que España pueda decir mañana ya no soy vecina de Portugal, ¿verdad? Así es el mundo, así es la historia y no vamos a cambiar de dirección, así que más vale aceptar la vecindad, hacerla llevadera y convertirla en amistad, que ese ha sido el reto que hemos tenido siempre".

UN DIPLOMATICO MEXICANO EN LA ERA TRUMP: CARLOS GARCIA DE ALBA, CONSUL DE MEXICO EN L.A.

Gracias Don Carlos por tu valioso y escaso tiempo. Esperamos que en un futuro próximo regreses al BLOG DE LOS ANGELES.

Después de México y por encima de España, Argentina o Colombia, Estados Unidos es el segundo país donde más español se habla del mundo con una población de más de cincuenta y cinco millones de hispanoparlantes… Y en nuestra querida ciudad de Los Ángeles, es bien sabido que no necesitas hablar inglés para sobrevivir. La mayor minoría entre la población de California es la comunidad hispana, un cuarenta por ciento de los habitantes son, como suele decirse, LATINOS, y la mayoría de ellos, mexicanos. Hoy nos honra entrevistar en nuestro BLOG DE LOS ANGELES a su representante más significativo e importante, el jaliciense DON CARLOS EUGENIO GARCIA DE ALBA, Cónsul General de México en L.A.

Con motivo del auge del talento mexicano que triunfa en Hollywood, el pensamiento de “cómo ser mexicano en Estados Unidos en la era Trump y no morir en el intento” y tantos otros temas interesantes en nuestra mente, nos acercamos hasta el enorme Consulado de México en Los Ángeles para conversar a fondo con este encantador diplomático. ¡Gracias, Don Carlos, por tu afectuosa bienvenida al Blog De Los Ángeles! 

-¿Ser Cónsul de México en California, con millones de personas a su cargo, no es casi casi como ser presidente?

– México tiene diez consulados en California. Dieciocho de los cincuenta y ocho condados de California están bajo mi cargo, pero sí, me toca la mayoría de mexicanos en California y claro, en todo Estados Unidos. Mi jurisdicción es muy grande no tanto en términos geográficos, sino demográficos.

– El cogollo de la cuestión te toca a ti.

– Exacto, el meollo es mío… -Confiesa riendo.- Cuatro millones de personas, entre mexicanos y mexico-americanos.

– ¿Cómo se logra atender un consulado que atiende a cuatro millones de personas?

– Con voluntad, con un buen equipo, con buena planeación, aunque con limitados recursos…. Ser Cónsul de México en L.A. se siente como ser un gobernador sin presupuesto… Ese es el sentimiento. Porque para la cantidad de trabajo y de tareas que tienes, los recursos humanos, materiales y financieros son obviamente limitados, aunque eso no es pretexto para no cumplir. Hay escasez de recursos, pero no de ideas, así que vamos bien.

– Lo cierto, y no lo digo por decir, es que en Los Ángeles se habla muy bien del servicio  que se brinda en este consulado…

– Muchas gracias. Para la cantidad de gente que se recibe, para la complejidad de los casos que atendemos, es un consulado, te lo digo con satisfacción y no con arrogancia, en el que se cumple bien, con calidad y con calidez. Yo siempre le digo a mi gente que no olviden nunca regalar una sonrisita, un apapacho, una palmada, porque siempre gratifica al que llega y ese es el valor agregado que yo trato siempre de dar siempre a los servicios que se prestan en las oficinas donde trabajo.

– La verdad… ¿Te ha tocado la época más difícil para ser diplomático mexicano en Estados Unidos?

– Mira…. –Piensa unos segundos antes de continuar-. Con Estados Unidos hemos sido, somos y seremos vecinos por siempre, en la geografía no hay divorcios, no es que España pueda decir mañana ya no soy vecina de Portugal, ¿verdad? Así es el mundo, así es la historia y no vamos a cambiar de dirección, así que más vale aceptar la vecindad, hacerla llevadera y convertirla en amistad, que ese ha sido el reto que hemos tenido siempre. Que es un momento complejo, sin duda, pero que sea el más complejo y difícil que hayan tenido México y Estados Unidos a lo largo de su historia, no lo sé, porque como sabes antes sí hubo una guerra y desgraciadamente, sabemos de las consecuencias funestas que tuvo… No sé si aquella época fue más dura que está, pero de que ésta ha resultado una época compleja, retadora para la relación bilateral y lo es, no te lo puedo negar. No sólo las relaciones políticas, también las humanas, mucha gente indocumentada vive en la zozobra, con angustia, con miedo e imagina frente a los niños… Uno, como adulto, racionaliza, pero imagina un niño de cinco o seis años que nunca sabe si al día siguiente va a amanecer con su mamá o su papá en casa, el bulling que se les hace ahora más que nunca en la escuela por ser hispano… Esos son los dolorosos retos, muchos invisibles, pero que nosotros como autoridades tenemos que ver y que enfrentar a diario. Cuando acepté esta plaza, yo sabía a qué me mandaban, no me pilló por sorpresa, así que cuando mis superiores me dijeron “vas a Los Ángeles”, con gusto acepté porque es un enorme privilegio, pero sabía la responsabilidad y la complejidad del cargo y los tiempos difíciles que venían. Y aquí estoy, haciendo mi mejor esfuerzo.

– Eres diplomático de carrera y este es tu tercer consulado. ¿Qué es lo más difícil a tu juicio de ser mexicano y diplomático bajo la era Trump?

– La incertidumbre… Cuando no sabes en el día a día qué va a pasar… El nuevo estilo de gobierno tiene una dosis importante de incertidumbre.

– Y si no es por Twitter, tampoco te enteras…

– Exacto, además hay que estar pendiente de las redes sociales… Pero la incertidumbre, ese no saber nunca a qué te enfrentas mañana, es muy difícil. Tienes que estar averiguando, leyendo mucho, interpretar siempre la realidad entre líneas y tu trabajo se vuelve muy difícil. Necesitas tener fuentes de información más confiables y más cercanas, más rápidas, para poder reaccionar a tiempo. Eso es muy complejo, es difícil, pero hay que buscarlo.

¿Qué crees que es lo más bonito que tiene un papel como el tuyo en la sociedad?

– Muchas cosas pero, más que nada, la gratificación que te da la gente cuando sientes que has cumplido con tu deber: una sonrisa, un cariño, una cartita de agradecimiento… Mucha gente anónima me da las gracias, eso me da mucho gusto. Estar en contacto con la gente yo lo disfruto mucho, vengo de una familia numerosa y crecí muy sociable.

– Yo también, somos siete hermanos.

– ¡Nosotros somos doce! Como tú, sé lo que es estar rodeado de gente, así que me gusta, lo procuro, lo busco, esa parte de mi carrera es muy bonita. Y armar puentes, tejer contactos, lograr resultados, son tantas cosas las que se pueden lograr… Desde incrementar la conectividad aérea, hasta la inversión en México, fomentar y fortalecer la gastronomía mexicana… Todo cuenta cuando empiezas a ver los resultados, eso es el servicio público y lo hago con mucho gusto.

– Tu familia tan numerosa… ¿Viene a verte de vez en cuando?

– Sí vienen, no mucho y por supuesto, no todos. Mi familia es ya demasiado grande. Tengo la enorme fortuna de que mis papás estén vivos: mi papá, Don David, tiene 94 años; mi mamá Doña Chela, Graciella, tiene 94 y este octubre cumplirán si Dios quiere 75 años de casados. ¡Creo que está para un Record Guinnes!, ¿no? No conozco una pareja tan longeva. Somos 11 hermanos, 32 sobrinos, 26 sobrinos nietos… Una multitud. Así que ahora que estoy más cerca y no en algún país lejano, trato de irme a México siempre que puedo para ir a verlos y ver a mis papás… Obviamente es maravilloso ver a tus viejos, conversar con ellos y aprender tanto, porque los ancianos son sabios.

– ¿Cuál es el mejor consejo que te han dado ellos a lo largo de tu vida?

– No fue tanto un consejo verbal, más bien los ejemplos. Trabajar duro, no perder nunca contacto con el piso, ser honesto, ser educado, guardar las formas… Lo que ellos son. También humildad, predicar con el ejemplo, disciplina…

– ¿En tu familia hay antecedentes diplomáticos o políticos?

– Tuve un tío abuelo gobernador de Jalisco y Ministro de Defensa, Gobernador de Baja California Sur; otro tío, Esteban García de Alba, fue Ministro de Trabajo, Presidente de la Suprema Corte de Justicia, pero todo eso fue mucho antes que yo naciera, nunca les conocí. Yo soy el último de mis hermanos, pero Sergio, uno de mis hermanos mayores, fue Ministro de Economía con Vicente Fox. Yo no soy político ni tengo aspiraciones políticas. Yo soy diplomático, administrador público.

– ¿Cuál es el secreto de ser un buen diplomático?

– Yo no sé si sea un buen diplomático, soy miembro del Servicio de Exterior, otra cosa es ser buen diplomático… -Dice, efectivamente, con la humildad que caracteriza a un buen diplomático. Añade: – Yo creo que tiene que gustarte mucho la gente y ser muy curioso; leer mucho; saber idiomas, que te guste viajar y ser tolerante, saber entender a la gente, ser incluyente, buen negociador, buen psicólogo, ser sensible. Son las herramientas de un buen diplomático, que no te digo ni de lejos que yo lo sea, pero es el herramental básico que seguro se ha de procurar.

– Hablando de establecer puentes, ¿has establecido aquí algún puente con España?

– He conocido bastantes españoles aquí en LA, empezando por tu cónsul, Don Javier Vallaure Estaba yo todavía de Cónsul en Dublín cuando tuve el primer contacto telefónico con él, es un gran caballero. El Embajador español en Irlanda y él son grandes amigos, así que cuando le dije que venía para acá, inmediatamente nos puso en contacto en la línea. Fue al primer cónsul que conocí al llegar y que se vino a cenar a casa. Me encanta España, la he visitado muchas veces, no la conozco toda pero bastante sí y los españoles me encantan.

– Los mexicanos tenéis una educación y un saber estar maravilloso. Yo he aprendido mucho de educación de los mexicanos a la hora de expresarme, que ya sabes que allí le decimos al pan pan y al vino, vino.

– Bueno, eso es cultural… En tu país hablan un poco más golpeado, pero eso pasa en todos los países mediterráneos y también lo gritón es mediterráneo. Hay países más gritones todavía, como Israel o Algeria, así que todo es relativo… Hablar fuerte y golpeado no es monopolio español, es monopolio del mediterráneo.

– Ah bueno, pues me dejas mucho más tranquila… jajaja Volviendo a los puentes con España, ¿no hay ningún proyecto cultural común, algún intercambio en vistas?

– Me encantaría. Somos un consulado activo y creo mucho en las políticas blandas, en el soft power. Mexico y España, somos potencias culturales y hay que sacarle jugo a eso.

– Pese al clima de desacreditación tan absurdo que vivimos los latinos en en este país bajo la agenda de este gobierno, culturalmente México brilla en Hollywood más que nunca a través de vuestros directores, actores, directores de fotografía, productores…

– ¡Sin olvidar la gastronomía…! – me interrumpe encantado-. La creatividad en México es parte de nuestro DNA. Es múltiple, transversal, no sólo en el cine, en la música, la pintura, la escultura, el teatro… Somos un país con un enjambre cultural fabuloso y fascinante, una pasta profunda y diversa que se manifiesta en el arte y la cultura. Nosotros, como consulado, somos un crisol, una caja de resonancia de todo esto.

– ¿Que estás haciendo tú para haceros eco de ello?

– Estoy tratando de establecer puentes con las otras comunidades diásporas extranjeras que viven en Los Ángeles.. LA. es muy diverso, creer que sólo tienes que trabajar con los mexicanos solamente es un gran error: tenemos que ponernos en contacto con las otras minorías. Así que estoy organizando semanas de festivales biculturales con italianos, armenios, israelíes, salvadoreños, chilenos… Que además da buenos resultados, porque siempre se llenan. Ellos traen sus muestras gastronómicas, sus muestras de danza, pintura y estamos conociendo mucho arte que no conocíamos. Esa parte fue una idea que yo traje a este consulado y creo que el tiempo me está dando la razón. Estamos haciendo muy buenos amigos y nunca sabes tras de un proyecto como estos lo que llega a surgir.

– ¿Por ejemplo?

– Por ejemplo, la semana bicultural con Armenia dio muchos frutos. Yo estoy especialmente preocupado con el tema de un posible terremoto en el sur de California. Siempre le digo a mis colaboradores, no bajemos la guardia, que cuando llegue el big one estemos preparados. Saco el tema continuamente, pero de ahí a hacer un plan de emergencia, hay una distancia enorme, aunque estamos trabajando en ello. Pues resultó que una persona, una mujer que vino a esa festividad Armenia, era una gran experta mundial en el manejo de crisis por desastres naturales y nos está ayudando con eso. ¿Cómo me iba a imaginar que de un evento de arte iba a conocer a esa experta en algo que tanto me interesaba? Así que en estas ocasiones se crean unos contactos multidireccionales, de los que salen una cantidad de cosas y proyectos muy interesantes. Tiene muchas bondades, por eso seguiré empujando y expandiendo estos encuentros bilaterales.

– Y el festival bicultural con el Consulado Español de Los Ángeles, para cuando…

– Cuando Don Javier diga…. –Asegura. Así que, Señor Vallaure, tome nota.

– Me resulta fascinante la vida del diplomático. A mí me hubiera encantado dedicarme a eso, alguna vez lo pensé pero la vida me llevó por otros derroteros. ¿Cómo resumiría Don Carlos su vida antes de L.A.?

– Nací en Guadalajara hace 59 años en el seno de una familia de clase media, empresaria, donde todos mis numerosos hermanos son empresarios, salvo yo y un hermano sacerdote, que somos las ovejas negras de la familia… –Asegura con mucho sentido del humor.- Mis papás no terminaron la educación primaria, pero yo siempre fui un tipo muy curioso, siempre me gustó leer, no sé de dónde me vino el corte académico, pero siempre me encantaba aprender, estudiar, preguntar, buscar, viajar y caí en la diplomacia un poco por accidente. De mis once hermanos, soy el único que acabó una maestría y un doctorado, porque quería ser un académico serio y respetado, pero la diplomacia me atrapó, me cautivó… Me fascina mi trabajo y siempre digo que soy muy afortunado porque me pagan por desarrollar un hobbie, en el que además siento que puedo ser útil a la sociedad.

– El ideal de la vida de muchos, vamos.

– Exacto. Cada mañana abro los ojos y digo ¡qué bendición! Además, es un trabajo en el que nunca te aburres. Mi primer destino fue Quebec, Canadá; después Italia, Roma; después a Yakarta, Indonesia; después a San Salvador, Centroamérica; luego a Dallas, ya como Cónsul General de México. Luego viví en París, como representante de la OCDE; después Dublín y ahora LA, mi octavo puesto.

– Tu personalidad es muy cálida…. ¿Te cuesta cortar lazos cada vez que te mudas?

– Soy muy práctico; me gustar desarrollar vínculos afectivos en cada lugar al que llego, además, los busco; pero cuando me toca cambio, soltar amarras, las suelto y vuelvo la página.

– Es un ejercicio constante de desapego.

– Sí, y no te queda de otra, porque no puedes instalarte en el pasado. Además cada nuevo trabajo te exige tanto, que cuando llegas, no tienes tiempo de extrañar el anterior. Vas siendo al final muy selectivo con las antiguas amistades, a todos nos pasa, con el tiempo vas perdiendo contactos, vas dando prioridad a otros que son los que se quedan, y como todos, al final tienes una comunidad de amigos de vida, así que no me cuesta mucho trabajo, la verdad.

– ¿Estás casado?

– No, como dice mi mamá, vivo en pecado… –(risas)-. Vivo en unión libre con una mujer, Fiona. Nos conocimos en Dublín y nuestra relación me tiene muy contento. Cuando abandoné Irlanda vino conmigo, llevamos ya seis años de estar juntos.

– ¿Boda a la vista? Más que nada, por tu mamá…

– No veo la necesidad, la verdad -sonríe-. Ya me casé una vez, ya me divorcié una vez. Cuando yo sienta que hay necesidad, lo consideraré. Pero de momento no, no hay planes de boda.

– Tienes un hijo fruto de tu primer matrimonio…

– Sí, él es mi gran tesoro. Fernando tiene dieciocho años y vive en Roma con su mamá, que es italiana. Es mi único hijo y tiene síndrome de Down. Se pasa la vida desarrollando sus pasiones: estudia cocina y danza, le encanta bailar. Es muy deportista, juega basket, le encanta el fútbol y es un gran nadador. Siempre pasa los veranos conmigo y, gracias a la tecnología, tenemos una muy buena, bonita e intensa relación. En ese aspecto, soy muy afortunado.

Entrevista/Fotos: Nunu para NUNU PICTURES

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CONSULADO MEXICANO EN L.A.


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