LISA SEMLER EN SU IMPACTANTE RANCHO DE MALIBU, SADDLEROCK

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LISA SEMLER EN SU IMPACTANTE RANCHO DE MALIBU, SADDLEROCK

28 PHOTOS. CLICK ON THE RIGHT BLUE ARROW TO SEE MORE. Haz click en las flechas de los lados para pasar las imágenes. LISA SEMLER ES LA DUEÑA DE SADDLEROCK RANCH, UNA DE LAS PROPIEDADES MAS IMPACTANTES DE MALIBU. LA EX-MODELO Y ACTRIZ ES MADRE DE NUEVE HIJOS. NO DEJES DE LEER NUESTRA ENTREVISTA COMPLETA.

LISA SEMLER EN SU IMPACTANTE RANCHO DE MALIBU, SADDLEROCK

STANLEY NO ES UNA JIRAFA CUALQUIERA, ES TODA UNA ESTRELLA DE HOLLYWOOD. LISA NOS CUENTA COMO LLEGO ESA JIRAFA A SU JARDIN.

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"Mi marido siempre quiso tener una jirafa en el rancho, pero parecía inconcebible llevarlo a cabo. Hasta que Ron escuchó que Stanley se estaba retirando de su vida como estrella de anuncios y películas de Hollywood… ¿Te acuerdas de la jirafa que va en un trailer y pierde la cabeza contra un puente en Hangover 3? Pues es ella. Al cumplir cinco años, se estaba haciendo demasiado grande para moverla de una locación a otra en los rodajes. Así que se jubiló y nos la trajimos para acá". –No te pierdas el link al final de la entrevista si quieres ver actuar a Stanley cuando era una estrella en activo.

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Feliz mamá de nueve hijos, los tres primeros de una relación previa de su esposo, así habla de la maternidad: "Desde que conocí al que sería mi esposo, siempre le dije que quería seis hijos, no me preguntes de dónde nació ese número porque no lo sé, pero lo tenía claro y así fue. Ahora ya tengo nietos, soy feliz jugando con ellos, y aún tengo una hija en high-school... Después de treinta años, en mi mente no cabe el síndrome del nido vacío".

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Hay tanta belleza en el paisaje, que su esposo pensó que había que enmarcarla. Hoy es uno de los spots más populares de su rancho, donde todos los visitantes quieren tomarse un retrato.

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Este pequeño paraíso es una de las localizaciones favoritas para los directores de Hollywood: "En los ochenta comenzaron a llegar buscadores de localizaciones para películas. Pero ya décadas antes de que llegáramos nosotros, se habían filmado aquí películas como Tres Lanceros Bengalíes con Gary Cooper o The Californians, etc. Al día de hoy se habrán grabado ya más de doscientas, algún día me pondré al día con la lista… Por ejemplo, episodios de Los Colby, Falcon Crest, Dinastía, Se Ha Escrito Un Crimen, The Bachelor… Y películas como Hard to Kill, Highway to Heaven, Fun with Dick and Jane, The Barbara Mandrel Story, Golden Chile con Eddie Murphy, Hells Kitchen, Jake and the Farman, Knightrider, Knots Landing, Mi Familia con Eddie Olmos y muchas más".

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Bajo una de sus cimas más emblemáticas, la familia guarda esta colección de antiguos trailers restaurados que es una verdadera monería.

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Las vistas al Valle de San Fernando en algunos de los rincones del rancho te recuerdan lo cerca que estás de las nubes.

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Los coches antiguos son una de las debilidades de los Semler, que cuentan con una extensa colección de bellezas clásicas escondidos en sus graneros.

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En el rincón de su estudio es donde Lisa Semler, fotógrafa y pintora, encuentra paz. "Un espacio creativo donde puedo crear algo que ojalá perdure en el tiempo. No vivimos para siempre, pero es bonito pensar que podemos dejar algo tras nosotros, algo que fue parte de uno mismo".

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Uno de los rincones donde la artista prepara sus obras para después colgar en sus exposiciones.

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Sus tanques de agua son obras de arte: "Mi esposo supo del gran muralista David Legaspi y lo contrató para pintar los tanques de agua, donde contamos un poco la historia de Saddlerock Ranch. Mientras David pintaba cerca del granero, yo le observaba y un día me acerqué y le dije que yo también era pintora. El me pidió que le ayudara. A mí me parecía imposible pintar algo tan enorme. Pero David me insistió que le ayudar a pintar el mural, él mismo construyó mi andamio, donde estar cerca para pintar y donde alejarme para observar la obra con perspectiva… Así que logré terminar un panel entero acerca de los Chumash y la leyenda del puente del arco iris'.

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En uno de los gigantes trailers del reparto de sus vinos, también quedó plasmado el talento del muralista y amigo de la familia, David Legaspi.

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"Nunca abandonaría Saddlerock. Me encanta estar en plena montaña, pero a dos pasos de la playa. De niña, mi familia era militar y nunca vivimos en el mismo sitio más de dos o tres años. De los 37 años que he vivido en L.A. 32 han sido en el rancho"

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Como la de todos, su vida no ha estado exenta de dificultades: "Todos tenemos problemas y al final, lo único que cambia el cómo te sientes, es tu actitud frente a la vida. Saber que entre las nubes siempre hay un resquicio de esperanza. Sí: todos los corazones sufren en algún momento de la vida o en muchos, pero no hay que olvidar que el sol siempre vuelve a salir y así es como yo me planteo mi día a día"

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Cuidar de un lugar tan hermoso, conlleva muchas responsabilidades. "Lo que más nos asusta siempre es la amenaza de los fuegos, muy comunes en California. Al tener tantos animales, tanta gente viviendo y trabajando, tantas hectáreas de terreno… Hay que estar muy alerta cuando hay un fuego cerca en caso que tengamos que evacuarlos a todos. Es una gran responsabilidad. Gracias a la extraordinario labor que llevan a cabo los bomberos de Los Ángeles, ahora nos sentimos mucho más seguros que en el pasado".

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Caminar por Saddlerock Ranch es toda una experiencia. Hay que detenerse cada minuto para mirar alrededor y apreciar su belleza.

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Si hubiera nacido búfalo, yo también quisiera vivir en Saddlerock Ranch. Y sin ser búfala, también.

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Las nuevas generaciones de animales y humanos llenan el rancho de alegría. "En cuanto a los recuerdos más felices son aquellos en los que llegaba con mis hijos al rancho de recién nacidos. Vivir y crecer en este ambiente tan privilegiado, es un verdadero regalo. También ver nacer a los hijos de la gente que trabaja aquí, es una de las experiencias más bonitas que hemos compartido entre nosotros en Saddlerock".

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"Mi esposo vio por primera vez esta propiedad en 1978, después de que un terrible incendio asolara todo el área, desde Simi Valley hasta el Océano Pacífico. Quedaban apenas unas encinas californianas de trescientos o cuatrocientos años medio quemadas y una pared de ladrillo de la construcción original. Siempre dice que sabía que compraría este lugar desde el primer instante que puso sus ojos en él".

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Los amaneceres y los atardeceres son mágicos en las playas de Mállibu. También en las cumbres de sus cimas más altas, en el corazón de las montañas de Santa Mónica.

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Para los indios que habitaban la zona, este lugar era sagrado. "los indios Chumash vivieron en esta costa miles de años… De hecho, alguna de sus pinturas se conservan bajo Turtle Rock. Como son las únicas figuras que se conservan de sus pinturas a caballo, se cree que representan la expedición española guiada por Gaspar de Portolá, junto a Fray Junípero Serra, hacía el año 1769".

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Son los originales safaris lo que más atrae a la gente a visitar su casa. "La idea de estos Malibu Wine Safaris se nos ocurrió en un viaje que hicimos a África cuando los niños eran pequeños. Nos subimos a uno de esos vehículos de nueve plazas en escalera para poder ver los animales salvajes desde arriba. ¿Por qué no hacíamos nosotros algo parecido para divertir a la gente que viniera a catar nuestros vinos? Mi esposo construyó un coche muy similar a aquellos y trató de convencer a alguien de su empresa que comenzara a encargarse de los tours, pero nadie creyó que fuera buena idea... Hasta que un verano nuestro sexto hijo, Dakota, llegó de la universidad y dijo: “Papá, tengo una idea para mi proyecto de estudios este verano, voy a desarrollar los safari tours”. En menos de un año, la idea despegó. La gente empezó a llegar de todos lados para vivir la experiencia de Saddlerock Ranch".

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De impactantes ojos azules, Lisa Semler, madre de nueve hijos y abuela de unos pocos, sigue siendo una mujer bella: activa y atractiva. Así posa para nuestras cámaras del BLOG DE LOS ANGELES.

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En este vivero crecen las verduras orgánicas que componen parte del menú de sus cenas bajo las estrellas.

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No dejes de ver los links al final del artículo para ver como tú también puedes pasar un día en este lugar tan maravilloso.

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Nuestra entrevista toca a su fin y es hora de continuar nuestro camino por la pintoresca carretera que nos lleva a Mulholland Highway.

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Esta encantadora mujer y amante de los animales, sale a despedirnos con una sonrisa. THANK YOU LISA. It was such a lovely day. Come back to visit us soon here at our BLOG DE LOS ANGELES.

Estaba viendo una exposición en Casa Escobar, el restaurante mexicano frente al muelle de Málibu, cuando mi amiga la productora Conroy Kanter me presentó a una de las pintoras que vendía, tras un sencillo puesto, su obra. Conroy me comentó que la artista era dueña de una jirafa. Tú pensarás, “¡No! ¿En serio?”  Pero yo a estas alturas ni me inmuto. Cuando llevas más de veinte años viviendo en Los Angeles, NADA te parece raro. ¿Que duermes con una boa constrictor abrazada a tu cuello? Ah, qué cool. Pero cuando le iba a preguntar por su cuelludo animal, la susodicha Lisa Semmler mencionó algo que sí captó mi atención de inmediato: era mamá de nueve hijos. NUEVE HIJOS. ¡Tomá! ¡Eso sí que es raro! Y como vengo de una tribu similar, con eso sí me identifico rápido… “¡Yo tengo un hermano con nueve!”, le dije.

La vida me ha enseñado que cualquier mujer con cierto número de hijos, no importa el mal que haya hecho antes o vaya a hacer alguna vez en su vida, es una santa, PUNTO. Después de conversar un rato acerca de los pros y los contras de las grandes familias, me cayó muy bien. Era muy dulce. Fue después que averigüé que Lisa Semmler era la dueña de Saddlerock Ranch, una de las tres propiedades más alucinantes que he conocido en Málibu. Cuando me invitó a visitarle unos días después, la belleza del inmenso rancho que posee sobre las cimas más pintorescas del macizo de las Montañas de Santa Mónica, me quedé sin habla. Olvídate de los animales exóticos que posee, o del delicioso vino que los Semmler producen ahí mismo en sus viñedos… ¡El paisaje! La energía del lugar, la luz, los árboles, el viento… Recorrerlo caminando con Lisa mientras me contaba su vida y la historia del rancho, fue como dar un pequeño paseo por el paraíso. Tenía que tomarle fotos (no te pierdas la galería) y compartirlo con vosotros aquí, EN EXCLUSIVA, en el BLOG DE LOS ANGELES, porque si estás en L.A. y aún no lo conoces, TIENES QUE VISITAR SADDLEROCK RANCH. Y si en algún momento asoma la envidia a tus ojos, no te preocupes, somos humanos. Repítete conmigo, porque en algo consuela: los ricos también lloran, los ricos también lloran…

– Lisa… ¿Cómo nació la idea de crear este lugar en este entorno fabuloso?

– Mi esposo vio por primera vez esta propiedad en 1978, después de que un terrible incendio asolara todo el área, desde Simi Valley hasta el Océano Pacífico. Quedaban apenas unas encinas californianas de trescientos o cuatrocientos años medio quemadas y una pared de ladrillo de la construcción original. Siempre dice que sabía que compraría este lugar desde el primer instante que puso sus ojos en él. Tan pronto fue suyo, comenzó a hacer las carreteras, los campos de pasto, las vallas, los establos y una plantación de árboles de aguacate. Aunque es empresario, en el fondo creo que él siempre anhelo ser granjero y cowboy. ¡Incluso se hizo con una caravana donde poder dormir los fines de semana¡ La plantación de aguacates terminó creciendo hasta trece o catorce mil árboles, que terminó vendió a una cooperativa. Después de usarlo como lugar donde escapar los fines de semana, con los tres hijos de su primer matrimonio, finalmente decidió construir una casa en el año 83 para venir a montar a caballo y disfrutar de la clásica vida de rancho. Nos conocimos en el 85 y después de casarnos, cuando la familia empezó a crecer, desde que le conocí le dije que soñaba con tener seis hijos y a él le encantó la idea, hicimos obra para agrandar la casa. Nuestro primer bebé de los seis nació en el 87.

– Me comentabas antes que Hollywood ha rodado aquí en infinidad de ocasiones. ¿Me recuerdas algunas de ellas?

– En los ochenta comenzaron a llegar buscadores de localizaciones para películas. Pero ya décadas antes de que llegáramos nosotros, se habían filmado aquí películas como Tres Lanceros Bengalíes con Gary Cooper o The Californians, etc. Al día de hoy se habrán grabado ya más de doscientas, algún día me pondré al día con la lista… Por ejemplo, episodios de Los Colby, Falcon Crest, Dinastía, Se Ha Escrito Un Crimen, The Bachelor… Y películas como Hard to Kill, Highway to Heaven, Fun with Dick and Jane, The Barbara Mandrel Story, Golden Chile con Eddie Murphy, Hells Kitchen, Jake and the Farman, Knightrider, Knots Landing, Mi Familia con Eddie Olmos y muchas más…

– Se comenta, al más puro estilo californiano, que este lugar es un vórtice energético con mucha espiritualidad, que atrajo a los chamanes hasta aquí ¿qué sabes de eso?

– Sí, los indios Chumash vivieron en esta costa miles de años… De hecho, alguna de sus pinturas se conservan bajo Turtle Rock. Como son las únicas figuras que se conservan de sus pinturas a caballo, se cree que representan la expedición española guiada por Gaspar de Portolá, junto a Fray Junípero Serra, hacía el año 1769. –Os dejo un enlace con más información de estas pinturas rupestres al final del artículo.- En los ochenta, empezamos también a celebrar aquí bodas y fiestas de bodas… Al estar anidados entre estas tres montañas tan especiales, Saddlerock, Turtlerock and Castlerock, muchos sienten la espiritualidad de este lugar y se sienten atraídos por eso.

– ¿Qué otras actividades se llevan a cabo ahora en el rancho?

– Desde los ochenta, celebramos bodas y banquetes. Cientos de personas se han casado entre estas tres pintorescas montañas que rodean el rancho: Saddlerock, Turtle Rock y Castle Rock que, como mencionabas antes, es un lugar que muchos consideran muy espiritual. También creamos un viñedo, en el que producimos los vinos Semler y Saddlerock; tenemos un jardín orgánico en el que ofrecemos cenas bajo las estrellas… También hacemos safaris, para que la gente pueda recorrer el rancho y ver los animales exóticos que criamos, incluida la jirafa, Stanley. La idea de estos Malibu Wine Safaris se nos ocurrió en un viaje que hicimos a África cuando los niños eran pequeños. Nos subimos a uno de esos vehículos de nueve plazas en escalera para poder ver los animales salvajes desde arriba. ¿Por qué no hacíamos nosotros algo parecido para divertir a la gente que viniera a catar nuestros vinos? Mi esposo construyó un coche muy similar a aquellos y trató de convencer a alguien de su empresa que comenzara a encargarse de los tours, pero nadie creyó que fuera buena idea… Hasta que un verano nuestro sexto hijo, Dakota, llegó de la universidad y dijo: “Papá, tengo una idea para mi proyecto de estudios este verano, voy a desarrollar los safari tours”. En menos de un año, la idea despegó. La gente empezó a llegar de todos lados para vivir la experiencia de Saddlerock Ranch.

– Una pregunta… ¿Cómo llegó una jirafa hasta aquí?

– Mi marido siempre quiso tener una jirafa en el rancho, pero parecía inconcebible llevarlo a cabo. Hasta que Ron escuchó que Stanley se estaba retirando de su vida como estrella de anuncios y películas de Hollywood… ¿Te acuerdas de la jirafa que va en un trailer y pierde la cabeza contra un puente en Hangover 3? Pues es ella. Al cumplir cinco años, se estaba haciendo demasiado grande para moverla de una locación a otra en los rodajes. Así que se jubiló y nos la trajimos para acá. – Abajo os dejo algunos links por si quieres ver actuar a Stanley cuando era una estrella en activo.

– Esto lugar es mágico… ¿Cuáles son tus mejores recuerdos aquí? ¿Y qué es lo que te resulta más difícil de vivir en un lugar como este?

– Lo que más nos asusta siempre es la amenaza de los fuegos, muy comunes en California. Al tener tantos animales, tanta gente viviendo y trabajando, tantas hectáreas de terreno… Hay que estar muy alerta cuando hay un fuego cerca en caso que tengamos que evacuarlos a todos. Es una gran responsabilidad. Gracias a la extraordinario labor que llevan a cabo los bomberos de Los Ángeles, ahora nos sentimos mucho más seguros que en el pasado. En cuanto a los recuerdos más felices –añade sin tener que pensarlo mucho- son aquellos en los que llegaba con mis hijos al rancho de recién nacidos. Vivir y crecer en este ambiente tan privilegiado, es un verdadero regalo. También ver nacer a los hijos de la gente que trabaja aquí, es una de las experiencias más bonitas que hemos compartido entre nosotros en Saddlerock.

– Después de vivir aquí tanto tiempo, ¿te verías de nuevo viviendo en la ciudad?

– Nunca abandonaría Saddlerock. Me encanta estar en plena montaña, pero a dos pasos de la playa. De niña, mi familia era militar y nunca vivimos en el mismo sitio más de dos o tres años. De los 37 años que he vivido en L.A. 32 han sido en el rancho… Me gusta visitar a mi hermana en Nueva York, pero al final salgo poco de su casa en Shelter Island. Es precioso y muy tranquilo, y me pone firme el trasero a base de Pilates, barre y yoga, –asegura riendo-. De hecho, sueño con que alguna de mis hijas se anime a crear un increíble estudio de yoga aquí en el rancho.

– Definitivamente, vives en el paraíso: el clima, la luz, el aire, el paisaje… Eres muy afortunada pero todos sabemos que, al final del día, todos tenemos los mismos problemas. ¿Cuál crees tú que es el secreto de la felicidad?

– Mira… Todos tenemos problemas y al final, lo único que cambia el cómo te sientes, es tu actitud frente a la vida. Saber que entre las nubes siempre hay un resquicio de esperanza. Sí: todos los corazones sufren en algún momento de la vida o en muchos, pero no hay que olvidar que el sol siempre vuelve a salir y así es como yo me planteo mi día a día. Hasta en el peor de tus días sabes que, en algún momento, todo cambiará e irá a mejor.

– ¿Cómo conociste a tu marido?

– ¡En una cita a ciegas! Y nos fuimos enamorando… El llevaba divorciado diez años y creo que fue perfect timing, porque él estaba listo para intentarlo de nuevo y tener más hijos.

– Mamá de seis hijos, siempre dices que tienes nueve, al sumar los tres primeros de tu esposo. Me queda claro que te encantan las familias numerosas. ¿De dónde sacaste una idea tan descabellada, jaja?

– Siempre quise tener más hermanos. Siempre intentaba convencer a mi mamá. Mi primer trabajo fue como nanny a los diez años, al cuidado de mis vecinos, unos hermanitos de cinco, cuatro y dos años y un bebé de un mes. Obviamente, mi madre estaba muy cerca en el caso de que necesitara ayuda. ¡Me encantó la experiencia! Desde que conocí al que sería mi esposo, siempre le dije que quería seis hijos, no me preguntes de dónde nació ese número porque no lo sé, pero lo tenía claro y así fue. Ahora ya tengo nietos, soy feliz jugando con ellos, y aún tengo una hija en high-school… Después de treinta años, en mi mente no cabe el síndrome del nido vacío.

– ¿Qué es lo que más te gusta de tener una familia numerosa?

– Que seamos muchos sentados a la mesa a la hora de cenar. Observarles a todos crecer, hacerse independientes y después entrarle a la empresa familiar. ¡Espero que el motivo sea el amor incondicional! La verdad, es maravilloso tener a alguien siempre cerca para conversar y con quien pasar el tiempo…

– Si alguna mujer te cuenta que sueña con tener muchos hijos… ¿Se lo recomendarías?

– Si a esa mujer le encantan los niños y tiene los medios para encargarse de ellos, lo recomiendo con todo el corazón. Llevo treinta años criando hijos y estoy maravillada de en qué se ha convertido cada uno de ellos.

– Entre los recuerdos de tu infancia, ¿qué has encontrado que te haya servido a la hora de educar a tus hijos?

– Mi recuerdos más gratos son los momentos que pasaba con mi padre cuando estuvo destinado en Alaska e íbamos de pesca en verano todos los fines de semana. ¡Fuimos ice fishing hasta en invierno! Así que pasar la mayor parte del tiempo posible con mis hijos, ha sido y es lo más importante siempre para mí.

– Eres fotógrafa y pintora… ¿Cuándo supiste que querías dedicarte al arte?

– Cuando tenía tan sólo diez años, mi abuela me dijo que tenía buen ojo para las fotos y me regaló mi primera cámara, una Kodak pequeñita. Mi madre le había dicho a mi hermana pequeña que era una gran artista, porque había pintado un payaso increíble. Al día de hoy, sigue colgado de su pared. Al oír eso, entendí que el mío no era tan bueno… Así que, en vez de pintar, empecé a tomar fotos como loca. Terminé por apuntarme a una clase de arte fabulosa en la que se aprendía primero de líneas básicas y forma; después, la perspectiva a través de las sombras o los tonos; luego cómo combinar los colores y los estilos de pintura de los grandes maestros. Así que me dediqué a pintar al óleo durante muchos años hasta que descubrí la pintura encáustica con cera de abejas, donde puedo mezclar pasteles, óleos e imágenes. Así que supongo que siempre quise dedicarme al arte, pero un corazón artístico supone un proceso constante de aprendizaje que nunca termina creo…

– ¿Qué es lo que más disfrutas de ser artista?

– La experiencia creativa, olvidarte de todo y vivir el presente con los cinco sentidos. Crear algo que alguien pueda mirar mientras diga: “Esta obra me hace sentir mejor”.

– Una de las cosas que me ha llamado más la atención del rancho y me que encanta son las pinturas en los enormes tanques de agua.

– Eso fue para mí una experiencia increíble. Mi esposo supo del gran muralista David Legaspi y lo contrató para pintar los tanques de agua, donde un poco la historia de Saddlerock Ranch. Mientras David pintaba cerca del granero, yo le observaba y un día me acerqué y le dije que yo también era pintora. El me pidió que le ayudara. A mí me parecía imposible pintar algo tan enorme. Pero David me insistió que le ayudar a pintar el mural, él mismo construyó mi andamio, donde estar cerca para pintar y donde alejarme para observar la obra con perspectiva… Así que logré terminar un panel entero acerca de los Chumash y la leyenda del puente del arco iris. David era un ser humano maravilloso, además de un excelente artista y un gran maestro. Animaba a niños y a adultos a dibujar siempre desde el corazón. Pintó muchos murales durante numerosos años, encargos privados que le ayudaron a financiar sus murales en escuelas y espacios públicos, incluyendo a niños y adultos en el proceso. Años más tarde, David regresó para pintar junto a mí uno de los trailers, camiones de reparto de 18 ruedas… Era un paisaje a cada lado de Saddlerock Ranch y sus viñedos.

– ¿Qué encuentras en tu estudio que no tienes en casa?

– Un espacio creativo donde crear algo que ojalá perdure en el tiempo. No vivimos para siempre, pero es bonito pensar que podemos dejar algo tras nosotros, algo que fue parte de uno mismo.

Entrevista/Fotos: Nunu para NUNU PICTURES

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