L.A. EL ¡EY! DE MIS AMORES

Recuerdo perfectamente el instante en el que, detenida frente a la monstruosidad de ese transformer arquitectónico de Beverly Center, observé la fealdad de La Cienega Boulevard y me escuché suspirar un: I love this city…

Los Ángeles, la ciudad que me enamoró, no es sólo un conglomerado de anárquicas construcciones , es un espíritu libre en el que me reconozco. Sé que es un amante peligroso, que un rato te ahoga de soledad y otro se abraza a ti jurándote amor eterno, que un día te eleva a la cúspide del mundo, para abandonarte al siguiente detrás de la niebla de sus tempranos amaneceres. Es ese pretendiente insípido que un día te descubre su naturaleza salvaje, sus pumas, sus coyotes, sus playas interminables, sus atardeceres fabulosos, sus montañas nevadas en invierno y sus gargantas de curvas imposibles. Y al entregarte, comprendes de inmediato que tu vida ya nunca será lo mismo lejos de ella… Hay algo en el aire de Los Ángeles, además de la polución de downtown, y ese algo es indescriptible, único y maravilloso.

Yo, que había jurado que a mí nadie me sacaba de Madrid, caí rendida ante a la creatividad desordenada que se respira por sus calles de escasas aceras, a los grandes talentos que conducen por sus carreteras mal pavimentadas, a sus músicos, a sus escritores… Al bullicio de sus nuevos artistas y a la decrepitud de los que algún día lo fueron. Fui rápidamente presa de este gran hormiguero infectado de creatividad desaforada de cielos eternamente azules. L.A. no es la ciudad de los ángeles, es el invernadero de los soñadores, es una sensación, es un estilo de vida. Es esa posibilidad efímera e infinita de poder hacer con tu vida lo que te venga en gana, sin que nadie te pregunte cómo y sin que a nadie le importe el por qué; de despertarte un día con un sueño y al siguiente, hacerlo realidad. Es ese amor platónico que, si bien pueda no suceder nunca, siempre existe la remota posibilidad de que te sorprenda a la vuelta de la esquina con algo mucho más valioso de lo que jamás imaginaste. Es la inquietud de vivir sobre el epicentro de sus profundas fallas, de dormir sabiendo que, bajo tu cama, se mecen sus entrañas en constante movimiento y que, a través de sus ondas, el mundo entero se envenena de sus ideas abortadas o se inspira a través de los inexplicables obras maestras que surgen cuando menos lo esperas. Es ese sentimiento nostálgico de regresar a Europa y sentir que ya no le perteneces. Es esa ilusión que siempre te aguarda de noche a través de la ventana del avión, esa planicie al borde del Pacífico, que aparece a los pies de sus colinas, regada por un inmenso mar de luces. Porque tienes la gran suerte o la enorme desgracia de haber caído un día en una urbe que te robó el corazón, L.A. pasa de ser un destino a ser tu destino. Los Ángeles no es una ciudad, es un concepto: Es el presente del futuro.

No sería correcto decir que vivo en L.A. Sería más sincero decir, “L.A. me habita”.

 

Los Angeles Sky Nunu Pictures
Cielo en Silverlake.

 

Larchmont Night Los Angeles Nunu Pictures
Larchmont Village, una pequeña calle de Los Angeles con aire europeo: tienditas, restaurantes y cafés.

 

Chateau Marmont West Hollywood Nunu Pictures
El mítico Chateu Marmont Hotel fue construido en los años 20 por el arquitecto Arnold A. Weitzman, inspirado por el Chateau D’Amboise en el Valle del Loira.

 

Entrada a los Estudios Paramount por la calle Gower.
Entrada a los Estudios Paramount por la calle Gower.

 

San Fernando Valley Los Angeles Nunu Pictures
Vista del Valle de San Fernando desde Hollywood Hills.

 

Eastern Building Downtown LA Nunu Pictures
El edificio Eastern Columbia en Downtown LA es un clásico del Art Decó, construido en 1930 por Claude Beelman y fácilmente reconocible en la distancia por su color turquesa.

 

Malibu Nunu Pictures
El cielo en Malibu al caer la tarde.

Malibu Seafood Restaurant Nunu Pictures

2 Comments
  1. Acabo de descubrir este blog y me ha encantado! Aún no he podido ir a esta ciudad, pero lo tengo pendiente, ya que desde pequeña me ha llamado mucho la atención y creo que debe ser increíble poder pasear por allí y gracias a este blog me resulta más cercana y conocida. 🙂

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