MARCO ANTONIO REGIL: ASI LOGRO SUPERAR EL DOLOR POR AUSENCIA Y ALCOHOLISMO DE SU PADRE

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MARCO ANTONIO REGIL: ASI LOGRO SUPERAR EL DOLOR POR AUSENCIA Y ALCOHOLISMO DE SU PADRE

Marco Antonio Regil y su perrita Lucy disfrutando del atardecer en el precioso pueblo californiano de Del Mar.

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Marco bromeando con su perrita de raza labrador mientras conversamos de cosas serias.

MARCO ANTONIO REGIL: ASI LOGRO SUPERAR EL DOLOR POR AUSENCIA Y ALCOHOLISMO DE SU PADRE

Marco se encuentra inmerso en la escritura de su primer libro: "Aún no tengo título para mi biografía… Puede ser algo como Más Peludo Que Mi Perro", dice el simpatiquísimo presentador mexicano.

MARCO ANTONIO REGIL: ASI LOGRO SUPERAR EL DOLOR POR AUSENCIA Y ALCOHOLISMO DE SU PADRE

Marco Antonio pasa el tiempo entre Los Angeles y San Diego: "Yo nací en Tijuana y en San Diego están mi mamá, mis hermanos, mis primos… ¡Mi familia! Así que paso todo el tiempo que puedo con ellos".

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Soltero y sin descartar casarse algún día, el guapetón de Marco Antonio sigue buscando a su mujer ideal. Si te gusta el yoga y eres vegana, ya tenéis dos cosas en común. Go get him!

MARCO ANTONIO REGIL: ASI LOGRO SUPERAR EL DOLOR POR AUSENCIA Y ALCOHOLISMO DE SU PADRE

"Juzgar a los demás es el deporte favorito del ego y de la mente, así que no es solamente perdonar a los demás, es perdonarte a ti por los juicios que estableces. Observar, es paz; juzgar, es sufrimiento", reflexiona Marco frente al Pacífico.

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"El primer capítulo de mi libro, habla de como juzgaba yo a mi papá. No crecí con él. Era alcohólico y golpeaba a mi mamá y, aunque yo no lo odiaba, no lo quería, porque lo juzgaba con un mal hombre..." Así comienza Marco Antonio el relato del proceso de su crecimiento personal a través del auto-perdón...

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"En la edad adulta, hay ciertas cosas que tenemos que desaprender, los malos patrones que algunos vivimos cuando éramos niños…' Dice Marco sin complejos y con esa eterna sonrisa que le ha hecho tan famoso.

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Así se despide Marco Antonio Regil de nosotros, después de hablar de las luces y las sombras de su vida. ¡Gracias por la charla, caballero! ¡Hasta pronto!

Hoy nos vamos de paseo a un precioso pueblecito de la costa californiana cerca de Los Ángeles, poco antes de llegar a San Diego llamado Del Mar, o délmar, como pronuncian los angloparlantes. Si alguien no lo conoce, le invito a pasear por él, porque es una verdadera belleza. Al margen de sus hermosas casas, salpicadas al borde del mar, y sus fantásticas puestas de sol, tiene una fabulosa playa que se extiende desde ahí hasta casi La Jolla, bajo un pintoresco acantilado por el que discurre, como un bordado, la vía del tren. He quedado por estos lares con Marco Antonio Regil, que llega con su inseparable perrita, Lucy. Marco necesita pocas presentaciones pero, just in case, es uno de los presentadores de televisión mexicanos más famosos y con más trayectoria profesional. Durante nuestro paseo de hoy, tenemos una conversación muy especial y queremos compartirla con nuestros amigos del Blog De Los Ángeles.

– Marco Antonio, ya llevas unos cuantos años en California… Cuéntame de tu experiencia de vida aquí.

– Llevo siete años en L.A. y he vivido en dos lugares diferentes: en Topanga Canyon y después, en Santa Mónica. Santa Mónica y Venice son mis lugares favoritos. Ese área de Los Ángeles es un paraíso para la salud y la yoga, para crecer y aprender, hay muchos gurús, maestros… Y gente soltera, ¡mucho ambiente! El estadounidense que vive en esa zona es abierto de mente, le gustan los acentos y aprender de otros y también, se camina por la calle, a diferencia de la mayor parte del resto del país… Es muy libre, hay una mezcla increíble de culturas y nacionalidades, desde rusos hasta argentinos, centroamericanos… Digamos que, si en Santa Mónica no tienes un acento, no eres de ahí…– resume riendo-. Mi experiencia personal aquí en California ha sido de un gran crecimiento personal. Hice una maestría espiritual en la Universidad de SM, y ahí formé una comunidad de amigos muy linda… Los Ángeles es una ciudad curiosa, porque a la vez que tiene una frivolidad enorme a causa de la industria del entretenimiento, la gran frivolidad y la gran profundidad conviven juntos, no se si haya algún otro lugar en el mundo en que se mezclen como aquí.

– Últimamente, pasas más tiempo en San Diego que aquí, ¿verdad?

– Yo nací en Tijuana y en San Diego están mi mamá, mis hermanos, mis primos… ¡Mi familia! Así que paso todo el tiempo que puedo con ellos. San Diego me ayuda a disfrutar más de L.A. porque, como sabes, es una ciudad complicada, muy grande, hay un tráfico tremendo. Entonces, cuando me saturo de LA, me voy unos días a San Diego. Como soltero, la vida es más agradable allí, siento que las mujeres son más reales. Es un lugar precioso, donde tengo muchos amigos y, al ser una ciudad pequeña, más relajada, es más fácil verlos… Pero claro, al ser mucho más tranquila, rápido me desespero y entonces me regreso a Los Ángeles para trabajar y sentirme productivo… Siento que es una buena combinación, mucha gente hace eso con Palm Springs, Santa Bárbara… Van y vienen. Así te renuevas.

– Terminaste tu maestría, pero sigues estudiando…

– Sí, estoy muy contento. Acabo de terminar como te decía mi Master de Psicología Espiritual y estoy haciendo mi tercer año opcional de Psicología Avanzada: Salud, Conciencia y Sanación. Además, estoy envuelto en un proyecto que me tiene muy entusiasmado: estoy terminando el segundo draft de mi primer libro, y quiero publicarlo el próximo mayo o septiembre quizá. Es una consecuencia de mi carrera… Es una autobiografía, aún no tengo título… “Más peludo que mi perro” jajaja –dice con su simpatía habitual-. La verdad es que el libro habla del auto-perdón.

– Parece un concepto muy interesante, aunque siento curiosidad por saber especialmente de qué sientes tú que tienes que perdonarte…

– De todos los juicios que hago de los demás. Cuando los seres humanos juzgamos a los demás, el que juzga es el que sufre, porque pones tu felicidad en manos de otra persona. El día que mis padres cambien, seré feliz; el día que el gobierno cambie, seré feliz; el día que alguien actúe distinto, seré feliz… Todos emitimos juicios, por ejemplo, puedes pensar que un gobierno es corrupto. Eso no es juzgar, eso quizá es un hecho. Pero si dices en cambio, hijos de su— o pinch— corruptos-, mal nacidos… Ahí estamos juzgando y ahí hay una carga emocional. Tenemos que aprender a contemplar las cosas sin reaccionar emocionalmente. Si algo te gusta, lo haces tuyo; si algo o alguien no, porque no es compatible, porque no va con tu forma de pensar, porque tú no lo harías igual… No tienes que ser parte de ello. Si añades el juzgamiento, la emoción sube, la inteligencia baja y el sufrimiento empieza. Juzgar a los demás es el deporte favorito del ego y de la mente, así que no es solamente perdonar a los demás, es perdonarte a ti por los juicios que estableces. Observar, es paz; juzgar, es sufrimiento.

– ¿Cómo lo llevas a la práctica en el terreno personal?

– Por ejemplo, en el primer capítulo de mi libro, hablo de como yo juzgaba a mi papá. No crecí con él. Era alcohólico y golpeaba a mi mamá y, aunque yo no lo odiaba, no lo quería, porque lo juzgaba con un mal hombre. “Alcohólico” es el hecho, “mal hombre” es el juicio. Al juzgarlo como un ser perverso, el que sufría era yo porque me privaba de amarlo. Al perdonarme yo, al entender que él simplemente hizo las cosas como supo hacerlas, en base a su educación y a sus experiencias de vida, a su enfermedad de alcoholismo, entonces, dejé de sufrir… Era igual que mi abuelo y él, como niño chiquito sufriendo todo eso, siguió el patrón de conducta que vio en su papá. Simplemente, no supo hacerlo mejor… En la edad adulta, hay que desaprender los malos patrones que algunos vivimos como niños… Mi experiencia es que puede conseguirse a través del auto-perdón que te comentaba: me perdono a mí mismo por juzgar a mi papá como un ser perverso. No “le perdono por ser perverso”, eso es reconfirmar mi juicio. Me perdono por juzgarlo. Seguramente de chiquito fue un niño dulce y bueno que aprendió lo que vio en su casa y, si yo hubiera estado en su lugar, tal vez hubiera hecho lo mismo, yo no soy mejor que él. Cuando quitas los juicios, empieza a fluir el amor; cuando eliminas las trabas mentales, el estado natural del ser humano es el amor. Así que, cuando por fin lo entendí, me vacié a llorar y empecé a apreciarlo. Hoy puedo decir que amo a mi papá, aunque ya falleció, aunque ya no esté aquí conmigo para decírselo… Le siento dentro de mí y le amo, cosa que antes no sentía.

– Muchas gracias por compartir algo tan personal. Sí, ahora entiendo lo de tu crecimiento personal y siento que tu libro puede ayudar a muchas personas.

– Sí, ha sido un proceso maravilloso, ahora siento mucha paz y esa es precisamente la razón por la que estoy escribiendo mi libro… Para ayudar a otros. Es bastante intenso, porque cada capítulo habla de una etapa de mi vida muy vulnerable, que sólo mi familia sabe, cosas fuertes que pasaron, algunas de hecho que ni sabían… Lo hermoso es que cada capítulo tiene al final una lección aprendida, y un pequeño ejercicio para hacer reflexionar a la persona que lo lea… -Hace una breve pausa y continúa-: Ahora sigo cometiendo errores, pero estoy consciente de ellos, porque observo mi pensamiento. Antes un enojo me hubiera durado años y ahora me puede durar cinco minutos. Otro campo en el que he aprendido mucho, por ejemplo: soy muy celoso, es algo de mi cultura, reminiscencias de mi otro yo, y al advertirlo ahora, ¿quién deja de sufrir? Yo. –Confiesa con toda sencillez-. Volviendo a mi experiencia en L.A., yo no tendría la capacidad, la madurez, la paz interior de poder escribir este libro si no hubiera llegado hasta aquí: mis meditaciones, la yoga, la universidad, he aprendido en siete años lo que en otro lugar del mundo me hubiera llevado veinte, o quizá nunca hubiera aprendido… Aquí es donde crecí como ser humano, en un avance rápido, en mucho menos tiempo de lo que nunca antes había vivido… Lo que pasa adentro de nuestro corazón, es lo que hacemos que suceda a nuestro alrededor; como me trate a mí mismo, trataré a los demás; si soy intolerante conmigo, seré intolerante con los demás…

– ¿Y si soy intolerante a la lactosa?

– Jajaja ¡Lechita de almendra!

Es un placer siempre conversar con Marco Antonio Regil, no sólo porque es simpatiquísimo, sino porque da gusto disfrutar la compañía de personas sencillas, abiertas, profundas, y lo más importante, con sed de aprender y de hacer mejor las cosas. No sé vosotros, pero yo ya estoy deseando leer su libro. ¡Escribe, Marco, escribe! Y ya sabes, aquí en el Blog De Los Ángeles tienes tu casa… ¡Vuelve pronto!

Texto y fotos: Nunu para Nunu Pictures

 


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6 Comments
  1. Se dice que el perdón no existe o no debería de existir, se perdona desde el ego. En su lugar debería existir el agradecimiento, agradecer a quienes o a las cosas que “nos hicieron daño” porque es lo que nos forma y nos saca el coraje de seguir y nos impulsa a buscar explicaciones que nos alivien, conocer y aprender y sin querer vamos descubriendo cosas en el camino y más que entender, terminamos por comprender. Los que no comprenden es porque no han aprendido y vuelven a caer y repetirán las malas experiencias una y otra vez. Al comprender y conocer viene la tolerancia y la empatía y como consecuencia el sentido humano que muchos olvidamos por enfocarnos en cosas negativas sin comprenderlas y de ahí viene el sufrimiento. Tu eres el resultado de la dualidad en busca de lo bueno a causa de lo malo. Lo malo no se va, solo se equilibra por lo bueno. En la tierra hay día y noche al mismo tiempo. Luz y sombra. Frío y calor. Amor y odio. Paz y violencia. Pero nunca habrá una sola cosa, tampoco en nosotros mismos. No puede haber felicidad si no hay tristezas, éxito sin fracasos. La clave es donde quieres enfocar tu atención.

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