PEDRO CASTRO, EL CINEASTA ESPAÑOL ABRE EN HOLLYWOOD SU PRODUCTORA TRICKSTER

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PEDRO CASTRO, EL CINEASTA ESPAÑOL ABRE EN HOLLYWOOD SU PRODUCTORA TRICKSTER

Pedro Castro, el español que triunfa en L.A. detrás de las cámaras, nos visita hoy en el BLOG DE LOS ANGELES para celebrar el lanzamiento de su productora Trickster Inc. Su lista de créditos profesionales es interminable. Además de infinidad de comerciales, ha realizado documentales como Half of Me, con Rihanna; When We Were Beautiful, con Bon Jovi; For The Record, con Britney Spears… Y ha sido director de fotografía de videos musicales para estrellas como Taylor Swift, Keith Urban, Carrie Underwood, Alejandro Sanz… Sólo por nombrar unos pocos.

PEDRO CASTRO, EL CINEASTA ESPAÑOL ABRE EN HOLLYWOOD SU PRODUCTORA TRICKSTER

Muy discreto y poco amigo de las cámaras, salvo si está tras una de ellas, hoy en el Blog estamos de suerte y nos abre su corazón para contarnos su historia. ¿Sabes cómo llegó este dulce gallego de ojos claros desde La Coruña hasta Malibu?

PEDRO CASTRO, EL CINEASTA ESPAÑOL ABRE EN HOLLYWOOD SU PRODUCTORA TRICKSTER

"Trickster" puede leerse en su gorra. Es el nombre de la productora que acaba de abrir de acuerdo a su filosofía de vida. ¿Quieres saber cuál es? No dejes de leer la entrevista.

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Y, como debe ser, no todo van a ser conversaciones trascendentales. Siempre tiene que haber un momento para las risas.

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Estudiando la carrera, encontró su verdadera vocación: "Me enamoré del cine. Fue como enamorarse de la primera novia, no había otra cosa en el mundo para mí, así que si de pequeño me pasé la vida en la calle, ahora me encerraba a ver cine, película tras película, me fascinó. Me di cuenta desde muy temprano que, si no entraba rápido a trabajar con los profesionales, me iba a quedar a un lado por querer sólo estudiar y aprender, ahí sólo iba a prender la técnica, así que empecé desde abajo, llevando café a la gente en los rodajes, limpiando el estudio, ¡lo que hiciera falta! Y entre trabajo y trabajo, también aparcaba coches como valet parking y, como sabía bucear, limpiaba el casco de los barcos, me ganaba la vida como podía", confiesa con humildad este gran talento audiovisual.

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Un simpático primer plano de Pedro, amante del surf y las olas, bajo los últimos rayos amarillos del sol de la tarde en Zuma Beach.

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"Como hombre, siempre puedes ser un poco más sensible o menos sensible… Pero si algo he aprendido en la vida, es que no hay una fortaleza mayor que lo que se conecta con nuestro lado femenino. Si ves a una mujer con su hijo, observas como le defiende, como una fiera. Eso es el lado femenino para mí, no el “How Sweet”!. El machismo, al contrario, es una falta de masculinidad, es inseguridad, es el miedo a la feminidad, es la necesidad de tener el control… Lo femenino, creo yo, tiene la fuerza interior para afrontar que puede ser caótico, hay un abandono, te dejas llevar, fluyes… Yo siento eso cuando estoy sobre la tabla de surf, en el mar, sobre las olas: realmente te estás entregando a un momento que no controlas y eso es el lado femenino, porque el lado masculino trata de controlarlo todo..." reflexiona Pedro cuando hablamos de la sensibilidad de los hombres en el mundo artístico.

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"Hay una diferencia entre en lo que hacemos aquí y lo que hemos venido realmente a hacer… Aquí no estamos para ser famosos ni para hacer películas, aunque sea el vehículo que te lleve a lo importante, que es encontrar el propósito de tu vida, entender para qué naciste y llevarlo a cabo", dice Pedro. ¡Estamos de acuerdo con Mr. Castro! Bien dicho.

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¿Qué le gusta más a Pedro Castro de su trabajo? "Colaborar, trabajar en equipo. Me fascina la idea de que un grupo de seres humanos se junten con un propósito en común y llevarlo a cabo hasta lograr un final feliz: desde los artistas protagonistas, a cada uno que se involucra, desde el primero al último… Si lográramos esa unidad en el mundo, seríamos otra civilización". Sigue leyendo la entrevista, merece la pena. Os dejamos con este retrato en blanco y negro de otro talento que siguió tras sus sueños y terminó en nuestra ciudad favorita del mundo... ¡Muchas gracias, Pedro! ¡Vuelve pronto a visitarnos en el Blog de Los Angeles!

No es ningún secreto para vosotros, lectores del Blog de Los Ángeles, que presentaros a los espíritus creativos que habitan en LA es mi debilidad… Además del gluten. Hoy traemos de nuevo hasta el blog a uno de estos fantásticos talentos, es español y se llama Pedro Castro. Su lista de créditos profesionales es interminable, al igual que la de sus nominaciones y premios. Este director español residente en Los Ángeles es reconocido por documentales como Half of Me, con Rihanna; When We Were Beautiful, con Bon Jovi; For The Record, con Britney Spears… Y ha sido director de fotografía de videos musicales para estrellas como Taylor Swift, Keith Urban, Carrie Underwood, Alejandro Sanz… Sólo por nombrar unos pocos. Así que volvemos a asomarnos hasta nuestro querido Málibu para tomarle estos retratos y hablar, en teoría, acerca del trabajo. Como suele ocurrir cuando te enfrentas a personas inteligentes, la conversación nos lleva por otros derroteros: lo del trabajo PESA menos, la vida PESA más… (Y yo, por culpa del gluten… Corramos un tupido velo.)

– Pedro, ¿cómo llegaste a Estados Unidos y por qué acabaste en L.A.?

– Nací en Santiago de Compostela, pero crecí en La Coruña. Desde niño practicaba surf, siempre tenía posters de California en casa, aunque mi pasión entonces era el hockey sobre patines. Fui bastante bueno, jugaba en la preselección, pero entendí pronto que era un hobby que en España no tenía futuro profesional. Sabía que en algún momento de mi vida tendría que cambiar de rumbo. Además, ya tenía una personalidad bastante polivalente, en el sentido de que allí me agobiaba un poco el hecho de que me sentía que tenía que pertenecer a una “categoría” y de ahí no salías… Si era surfero, no podía ser niño bien; si salía con los niños bien, ya no podía juntarme con los de la calle… Todo estaba muy encajonado. Como decidí dejar el hockey y me agobiaba el ambiente tan cerrado, decidí irme un año a estudiar a Estados Unidos para cambiar de aires. Llegué primero a New Orleans y de ahí, a Denver. Esa fue mi primera experiencia en USA. Cuando llegué a España, juré que jamás volvería a los Estados Unidos, –asegura con simpatía-. Lo pasé fatal… En Nueva Orleans hay mucho racismo, mucha segregación, esas situaciones que vives allí son muy duras, traen mucha historia familiar y eso no se borra tan fácilmente. Así que fue un año difícil. Mis padres se divorciaron cuando yo era un niño y en mi casa había mucha libertad, entraba y salía cuando quería, y a los dieciséis años justo me colocaron con una familia luterana muy religiosa, muy estrictos, algo a lo que yo no estaba acostumbrado para nada. Fue un shock total. Pasé un época muy difícil durante aquellos meses, así que cuando llegué a casa en verano, mi familia no me vio el pelo, me lo pasé surfeando entero. Llegué a casa, les dije: ¡Hola, familia, os quiero!, me subí a una furgo y me fui a surfear dos meses. A la vuelta, mi padre me dijo que volviera a USA para terminar mis estudios porque tenía un nivel bajísimo de estudios comparado al de España e iba a ser imposible que me aprobaran el curso de acceso a la universidad. Le dije que sólo si iba a California o a Florida, que si no, no iba. Pero terminé en Michigan y, contra todo pronóstico, lo pasé genial. Entendí mejor la cultura americana, hablaba mejor el idioma… Esta vez la experiencia me encantó y decidí que quería quedarme en este país. Así que finalmente apliqué a la Universidad aquí en California y me vine para acá.

– ¿Cuándo supiste que querías dedicarte al arte audiovisual?

– Al principio no tenía ni idea. Sabía que me gustaba la música, pero era muy torpe: no tengo ni voz, ni oído, ni sé tocar instrumentos ni nada… Eso sí, desde niño era un fanático de los videoclips. Pensé alguna vez que, porque me encantaba la música, quizá podría terminar trabajando en algún programa de radio, de hecho había trabajado como DJ alguna vez de adolescente en España… Así que, como no tenía claro a qué quería dedicarme, para empezar en el college me apunté a las materias obligatorias y después a una clase de Mass Communications por el tema de radio, otra de historia de cine y otra de fotografía. La clase de Comunicación no me gustó nada, entendí como estaba todo tan manipulado en esa industria y lo odié. En cambio, me gustó mucho la fotografía que, por cierto, mi padre siempre había sido un fotógrafo frustrado y me enamoré del cine. Fue como enamorarse de la primera novia, no había otra cosa en el mundo para mí, así que si de pequeño me pasé la vida en la calle, ahora me encerraba a ver cine, película tras película, me fascinó. Me di cuenta desde muy temprano que, si no entraba rápido a trabajar con los profesionales, me iba a quedar a un lado por querer sólo estudiar y aprender, ahí sólo iba a prender la técnica, así que empecé desde abajo, llevando café a la gente en los rodajes, limpiando el estudio, ¡lo que hiciera falta! Y entre trabajo y trabajo, también aparcaba coches como valet parking y, como sabía bucear, limpiaba el casco de los barcos, me ganaba la vida como podía.

– ¿Cómo comenzaste a rodar videos musicales?

– Yo creo que, como el tema de la música siempre estuvo ahí, llegó naturalmente. Además, rodar videoclips siempre ha sido una entrada para el mundo cine y más fácil para que a los jóvenes les den una oportunidad. Empecé con un amigo que estudiaba en la universidad conmigo, era sueco, estudiaba cine sólo para hacer videoclips y comencé a colaborar con él. Son de esas cosas que creo que llegan porque es tu destino, así se fue dando un trabajo tras otro…

– ¿Cuál fue ese primer trabajo que más ilusión te hizo?

– Con veinte años, verte en la oficina de Amblin, la productora de Spielberg, en una reunión para un rodaje, sabiendo que en mi silla se habría sentado Spielberg alguna vez, pensé yo mismo “caray, que hace aquí sentado un tío de La Coruña…” Son cosas que de chaval te hacen ilusión. Fue un documental que hicimos en los noventa acerca del holocausto judío que luego ganó un Oscar. Fue un rodaje muy muy duro. No sólo por la temática en sí, que era muy heavy, es que además teníamos que desplazar 72 cajas de cámara, de las de antes, por todo Estados Unidos y luego Europa, entrevistando a personas sobrevivientes del holocausto. A mí me contrataron para el tema de la iluminación, pero terminé cargando el chasis de las cámaras porque sabía hacerlo y terminé realmente haciendo un poco de todo.

– De tu trabajo, en general, ¿qué es lo que más te gusta?

– Colaborar, trabajar en equipo. Me fascina la idea de que un grupo de seres humanos se junten con un propósito en común y llevarlo a cabo hasta lograr un final feliz: desde los artistas protagonistas, a cada uno que se involucra, desde el primero al último… Si lográramos esa unidad en el mundo, seríamos otra civilización. El hecho me parece en sí precioso: tener una meta común y darle vida entre todos… En los rodajes se crea como un micromundo, en el que cada uno viene del suyo propio y tienes que convivir: siempre hay egos, siempre hay peleas, son horas de convivencia y de tensión, te da una oportunidad más allá del trabajo, de entender la psicología del ser humano. Cada trabajo, cada vez que se junta un equipo, vuelves a entrar a otro pequeño mundo, a otra energía diferente y eso me parece un privilegio.

– Y de los aspectos más técnicos, la iluminación, la edición, etc. ¿Qué te gusta más?

– Va cambiando con el tiempo… Cuando vas a aprendiendo según qué cosas y te vas sintiendo seguro, te vas clavando en otras facetas, creo que es parte del crecimiento personal. Si en una faceta de mi vida me emocionaba con la luz, creo que es que había algo dentro de mí que se relacionaba con la luz. Hoy en día, me fascina el trabajar con el artista o el actor, algo que antes ni miraba, ni entendía, ni me preocupaba, ni me interesaba, precisamente, porque estaba pendiente de todo el aspecto técnico. Hoy siento que todo eso lo tengo aprendido y pasó a un segundo plano. Ahora me fijo en entender un personaje, en desarrollarlo, en encontrar la sintonía en la que vibra el artista y así, a veces, sientes que la comunicación se convierte en algo casi telepático. Cuando aprendes a escuchar, si aprendes a escuchar, no hacen falta las palabras. En los silencios, en las miradas, se dan diálogos mucho más profundos.

– Al ver tu trabajo deduzco que eres un hombre con mucha sensibilidad, y si todos tenemos un lado femenino y otro masculino, me transmites en tus fotos y tus videos que estás muy en paz con los dos. Ese balance tan bonito, ¿ha estado siempre ahí?

– Creo que es el resultado de un crecimiento personal. Como hombre, siempre puedes ser un poco más sensible o menos sensible… Pero si algo he aprendido en la vida, es que no hay una fortaleza mayor que lo que se conecta con nuestro lado femenino. Si ves a una mujer con su hijo, observas como le defiende, como una fiera. Eso es el lado femenino para mí, no el “How Sweet”!. El machismo, al contrario, es una falta de masculinidad, es inseguridad, es el miedo a la feminidad, es la necesidad de tener el control… Lo femenino, creo yo, tiene la fuerza interior para afrontar que puede ser caótico, hay un abandono, te dejas llevar, fluyes… Yo siento eso cuando estoy sobre la tabla de surf, en el mar, sobre las olas: realmente te estás entregando a un momento que no controlas y eso es el lado femenino, porque el lado masculino lo controla todo, ¨Se cree que¨ lo controla todo, mejor dicho… ¡Mira! –interrumpe nuestra conversación señalando la tele, donde está pasando un comercial con Danny Trejo- ¡Ese comercial lo he hecho yo!… -Exclama sorprendido, y continúa unos segundos después, resumiendo:- El momento que abandonas el ego, que fluyes, que cedes el control, eso para mí es conectarme con el lado femenino, no “oh, qué tío más guay, qué sensible…” He leído muchos libros en casa acerca justo de ese balance. Llegas ahí gracias a un aprendizaje. Es una responsabilidad personal llegar a eso.

– ¿Qué crees que es lo más difícil de lograr en esta vida?

– Hay una diferencia entre en lo que hacemos aquí y lo que hemos venido realmente a hacer… Aquí no estamos para ser famosos ni para hacer películas, aunque sea el vehículo que te lleve a lo importante, que es encontrar el propósito de tu vida, entender para qué naciste y llevarlo a cabo. A mí me está costando, todavía estoy en ello… Todos tenemos un propósito de vida, y cuando tú sientes que sabes cuál y es algo a lo que le tienes miedo, lo que más te va a costar va a ser permitírtelo. Tu propósito de vida es llegar a conectarte con ese mensaje que traemos impreso. Es muy raro que llegues a ese lugar antes de los cuarenta años, porque hasta esa edad, estás simplemente cubriendo los deseos que nuestros padres tuvieron para nosotros, combinado con la persona que tú creas para protegerte de tu niñez. Si me convierto en esta persona, nadie va a ver mi lado oscuro. Y es al revés, es en tu lado oscuro donde realmente se da la alquimia, transformar tus miedos es la fortaleza de tu belleza.

– Tu vida profesional y personal, está enlazada de alguna manera a la música. ¿Qué es la música para ti?

– Un vehículo muy antiguo de expresión. Desde el comienzo de los tiempos, se usaba para que la gente conectase con su espiritualidad en los rituales. No creo que hoy sea nada diferente, sólo que con los siglos, se convirtió en un negocio.

– Y para ti, en lo personal, ¿qué te aporta? ¿Dirías hoy que la música es algo importante en tu vida?

– Puedo decirte que hoy, la música en sí, no es algo importante en mi vida. También te puedo decir que, si no hubiese sido por la música, quizá hoy no estaría vivo, por muy dramático que suene. La música es un vehículo de salvación para conectarte a tu espíritu, un salvavidas.

– Te consideras una persona espiritual.

-¿Qué es para ti una persona espiritual?

-Mmmm… Alguien capaz de ver con los ojos hacia adentro, en vez de sólo hacia afuera…

– Entonces sí, soy una persona espiritual.

– ¿Practicas algún tipo de creencia o religión?

– No.

– Tienes cuatro hijos. La llegada de la paternidad… ¿En qué cambió tu vida?

– Es una de las pocas cosas que la vida te ofrece para trascender tu ego. Te pone en una situación en la que por primera vez, tienes que pensar, sí o sí, más allá de ti mismo.

– Con tu espíritu artístico y aventurero, ¿cómo vives la experiencia familiar de estar casado y tener hijos?, ¿te ata o te hace libre?

– Según lo que entiendas por libertad. Para mí la libertad está en trascender el ego así que, desde ese punto de vida, tener familia te hace más libre. Si no, es como ver siempre una película de ti mismo. En la familia, dejas a fuerzas de pensar en ti mismo, así que te aporta libertad. Desde el punto de vista social, sí, es una esclavitud porque obviamente ya no puedes hacer lo que te de la gana. Pero siento que lo contrario es una cárcel emotiva, porque la libertad no se trata de estar libre, sino de distanciarte de tu egocentricidad. En un entorno familiar, nunca eres el centro de atención y así, ya estás ganando libertad.

– ¿Qué artista te ha llegado más al corazón?

– Es difícil la pregunta, tú que trabajas en esto, sabes que es mejor no acercarte mucho a ellos. Vas, haces tu trabajo y te vas a casa. Hay artistas con quienes creas una amistad, pero entonces ya no es con el artista, es con la persona que hay detrás y que es, al final del día, como cualquiera.

– ¿Qué es lo que más valoras del arte audiovisual?

– Que me haga sentir, que me despierte las emociones.

– ¿Qué arte logra sacarte las lágrimas?

– El cine.

– Qué es lo último que has visto que te ha hecho llorar…

– El documental de la vida de Ayrton Senna, el piloto de Fórmula 1. Te dará risa, pero fue ese. Da igual qué hagas o a qué te dediques, todos conectamos con ciertos mensajes… Leí en un libro de antropología que el homo sapiens sobrevivió entre todos los demás homínidos gracias a la empatía. Cuando a uno de su círculo le pasaba algo, en vez de dejarle atrás, le ayudaba. Gracias a eso se hicieron fuertes contra todos. Así que al final del día, cuando sales de Instagram, de Facebook y todas esas distracciones y vidas paralelas que tenemos hoy en día, lo que queda es eso, lo que nos conecta a unos con otros más allá de la piel, la empatía, el corazón, lo que nos hace vulnerables y fuertes a la vez.

– Qué sueño te queda por cumplir…

– No tengo un sueño de tener una casa más grande, un coche mejor, no tengo un sueño de tener más hijos… –asegura riendo, porque tiene cuatro-. No tengo un sueño de encontrar a la persona con quien compartir la vida, no tengo un sueño de hacer una gran película que sienta que me va a cambiar la vida, porque sé que no me la va a cambiar; no tengo el sueño de ganar ningún premio, porque sé que cuando llegue voy a ser la misma persona, todo va a seguir igual… Mi sueño sería llegar a realizar el propósito de mi vida, alcanzar lo que en inglés llaman mi soul purpose, poder llegar a ser la persona que he venido a ser en este mundo, cumplir con lo que mi alma tiene encargado. Salirme de mi propio camino, para lograr ser mi mejor versión de mi mismo, ha de ser una belleza lograrlo. Todos vamos por la vida con tanto equipaje, nuestras experiencias infantiles, nuestro pasado, nuestra educación… Mi sueño es quitarme de en medio para permitirme ser quien he venido a ser. Ese sería mi sueño. Es muy difícil, dejarse llevar, pero lo intento a diario.

– ¿Está funcionando?

– Pues no lo sé…. Yo creo que sí, porque al saber que eso es lo que quieres hacer, ya estás en la dirección correcta. Después de más de veinte años de trabajo, estoy decidido a hacer cambios muy sencillos en mi vida y acabo de empezar creando mi propia productora TRICKSTER INC, con mi propia filosofía de vida.

– ¿Cual es tu filosofía de vida?

– Siempre he hecho lo que he sentido que quería hacer… Nunca vi limitaciones en mi vida. Crear mi productora ha sido precisamente con esa intención: la de no hacer lo que NO quiero hacer. Con esto estás cómodo, con esto no; esto te vibra, esto no… Con la experiencia aprendes lo que NO quieres hacer. En la vida no hay nada estático, todo es energía en movimiento. Según con qué te conectas, eso atraes en la vida. Cuando cambias tu energía, todo cambia alrededor tuyo. No hago un gran esfuerzo físico por cambiar, hago un esfuerzo consciente para cambiarme a mí mismo.

 

Entrevista/Fotos: Nunu para NUNUPICTURES

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